“Varona en la cultura económica del pueblo cubano.”
Dra. C. Olga Rosa Cabrera Elejalde.
De gran importancia para la actual Batalla de Ideas que libra el pueblo cubano, es la difusión del pensamiento económico que ha marcado pautas en la formación y desarrollo de la Ideología de la Revolución Cubana, en aras de elevar la cultura económica de los cubanos y cubanas y en especial de los que se dedican a la abnegada tarea de educar a las nuevas generaciones comprometidas con la obra revolucionaria, vale la pena estudiar las ideas económicas del destacado intelectual cubano.
La obra de este pensador dejó huellas en las generaciones de su época y trascienden a otras, trazando el camino para la lucha por la verdadera independencia del pueblo cubano.
Varona no fue exactamente un economista, no nos dejó un tratado de economía, ni una doctrina en este sentido, no por ello sus ideas económicas dejan de ser importantes para el estudio del pensamiento económico cubano, en tanto refuerzan la conciencia nacional, independentista y antiimperialista de los cubanos y cubanas, hoy muchas de sus ideas mantienen plena vigencia, a pesar de sus conocidas limitaciones clasistas y epocales.
En cortas y apretadas líneas se pretende valorar la importancia del estudio de las ideas económicas de Varona para el desarrollo de la cultura económica del pueblo cubano.
Presupuestos teóricos – metodológicos para el análisis del pensamiento económico cubano.
Partiendo de la idea que una doctrina económica debe reflejar un sistema de categorías económicas correlacionadas dentro de una formación económico – social determinada que posibilite la investigación de la ley económica fundamental del sistema en cuestión, debemos puntualizar que en la Historia Económica de Cuba en general y del Pensamiento económico en particular, este ha sido un problema teórico muy polémico, en tanto que la dominación colonial y neocolonial, deformó estructuralmente nuestra sociedad, coexistiendo elementos de varias formaciones económicas al mismo tiempo, no es posible hablar de un modo de producción capitalista clásico, cuando junto a la ley económica fundamental, la ley de la plusvalía predomina el trabajo esclavo y fuertes reminiscencias feudales, es nuestro caso no podemos hablar de un desarrollo normal de la sociedad, de ahí que en el periodo colonial y neocolonial de la Historia de Cuba existiera una carencia de premisas objetivas necesarias para el surgimiento y desarrollo de doctrinas económicas.
Varona vive parte de la época colonial y neocolonial, su vida se desarrolla entre 1849 y 1933, atendiendo al planteamiento anterior, en esta etapa no existían premisas objetivas necesarias para el surgimiento de una doctrina económica, esto no quiere decir que no existieran pensadores que como Varona aportaran importantes ideas al sistema categorial científico y a la ideología económica de la Revolución Cubana, por tales motivos en este trabajo se asume el concepto de idea económica y no el de doctrina económica.
La idea económica constituye el nuevo conocimiento teórico que se alcanza acerca de un sistema de relaciones de producción en desarrollo, muestra lo nuevo que surge como tendencia objetiva, pero que choca con lo viejo, contiene la crítica de la realidad económica presente desde una posición clasista, plantea un fin práctico de transformación de la realidad económica, llevando implícito un proyecto de solución.[1]
En Varona encontramos una crítica a la realidad económica del siglo XIX y principios del XX desde posiciones burguesas nacionalistas, que evolucionaron hacia posiciones más radicales y maduraron conformando un proyecto de solución que aunque no rebasó los marcos de la sociedad capitalista, tuvo una gran significación para el desarrollo de la conciencia nacional y sirvió de referente a aquellos jóvenes que como Mella, si encontraron solución más allá de los estrechos marcos del capitalismo.
El estudio del pensamiento económico de Varona y cubano en general, exige desde el punto de vista metodológico, tener en cuenta además del contenido clasista del autor, su interés nacional, en tanto que el enlace de continuidad en nuestro proceso de lucha se expresa en el máximo objetivo de liberación nacional y desde posiciones nacionalistas se han hecho muchos aportes a nuestra ideología revolucionaria.
Para el estudio de la ideología económica cubana proponemos tomar en cuenta los siguientes momentos:
· Análisis de las condiciones histórico – sociales y culturales en que se desarrolla la idea económica.
· Caracterización del método de investigación atendiendo a los siguientes elementos:
a) Valoración objetiva de los fenómenos.
b) Cientificidad.
c) Análisis de las categorías económicas.
· Posición clasista que defiende.
· Posiciones nacionalistas e independentistas.
· Análisis de los planteamientos centrales en cuanto a sus implicaciones para la práctica social.
· Vigencia y trascendencia para explicar la realidad económica contemporánea.
1- Condicionamiento histórico – social y cultural del pensamiento económico de Varona.
Enrique J. Varona nace el 13 de abril de 1849 y muere el 19 de noviembre de 1933, su infancia se desarrolla en el seno de una familia acomodada camagüeyana.
Tenía 19 años cuando estalla la guerra de independencia, al año siguiente se incorpora a la guerra, aunque en breve se retira, algunos historiadores asocian su salida de la guerra con problemas de enfermedad, otros señalan la influencia del regionalismo y pacificación de la región, hay quienes encuentran la causa en sus intereses clasistas y el temor a que una extensa guerra destruyera las riquezas materiales, otros la identifican con la inmadurez juvenil y su formación en un ambiente conservador. Lo cierto es que dejó las armas por la pluma y con ella escribió letras de oro para la nación cubana.
Su pluma se alzó en contra del Pacto del Zanjón, en un poema escrito a pocos días del hecho (“La paz”)[2] pone de manifiesto su posición antiguerrerista al decir: Este cielo bendito, / Profanado por la guerra/ No existe un palmo de tierra/ Donde el crimen no esté escrito. Al mismo tiempo rechaza la paz sin libertad e independencia, cuando dice: Esa paz que nos brindáis/ Con oprobio está amasada/ Cuando ceñís una espada, / ¿La libertad mendigáis?
Durante el período de Tregua Fecunda, Varona se establece en La Habana, manifiesta su preocupación por la unidad de los cubanos y pensaba en la necesidad de un Partido, se afilia al Partido Liberal, que más tarde se convirtió en Libertad Autonomista, las ideas de Varona eran mucho más radicales que el reformismo de este Partido, por lo que en 1885 tras continuas polémicas lo abandona.
Varona consideró necesaria y conveniente la intervención de EEUU en la guerra, e incluso participó en el gobierno interventor, sus limitaciones clasistas y su formación ideológico – cultural le impidieron realizar un análisis más profundo del hecho, no obstante en esta etapa hizo grandes aportes a la cultura y educación cubana al proclamar desde el gobierno la Reforma de la Segunda Enseñanza, convencido de que elevando el nivel científico ge la educación se fortalecería la nacionalidad cubana.
En la etapa neocolonial participa del gobierno de Menocal, en 1917 renuncia a la vicepresidencia por la deshonestidad y los fraudes del gobierno y se dedica a su cátedra en la Universidad de La Habana, en los años 20 del siglo XX fue mentor de la juventud cubana, les brindó apoyo moral durante los años de la Reforma Universitaria y el enfrentamiento contra la dictadura de Machado.
Recibe la influencia de Revolución Socialista de Octubre de 1917, aunque sin base científica profundiza en ella, estudió el movimiento socialista alemán con el objetivo de alertar a la burguesía sobre los peligros del socialismo, basando sus criterios en la errónea concepción de la pérdida de la individualidad en el socialismo y su sostenida defensa de la propiedad privada y del liberalismo burgués.
La mayor parte de su vida fue contrario al socialismo, combatió sus ideas y trató de limitar su influencia en Cuba, aunque al final de sus días reconoce que la única salida a nuestros problemas era el socialismo, cuando en 1930 declara para el diario El País: “Vamos sin quererlo o queriéndolo hacia el socialismo”[3] Esta declaración constituye el último peldaño de la evolución político – ideológica de Varona, quien a pesar de no ser un ferviente luchador por el socialismo, reconoce que el problema de Cuba no tiene solución en los marcos de un capitalismo neocolonial y dependiente, idea que contribuyó a la toma de conciencia de una verdad tan irrefutable como esa, creando un clima favorable para el movimiento obrero y socialista. La importancia de este planteamiento radica en que aunque no implica una ruptura con su ideología burguesa, trasciende hasta nuestros días para argumentar que en Cuba: Patria, Independencia y Socialismo, forman una tríada difícil de disolver.
- Influencias en el pensar de Varona.
Ø La filosofía positivista, lo que incide en su posición ateísta y anticlerical, pero lo condujo a posiciones erróneas acerca del desarrollo social en tanto que extrapola las leyes del mundo orgánico a la sociedad.
Ø El liberalismo burgués del siglo XIX, caracterizado por el respeto a la propiedad privada, la igualdad burguesa y la libertad de comercio.
Ø Las ideas de F. Varela, José de Luz y Caballero, José A Saco, Joaquín Agüros y Gaspar Betancourt Cisneros; de ellos heredó la inclinación por las ciencias, la preocupación por la realidad económica y el afán de lucha por la libertad, la filosofía, las ideas sobre educación y el patriotismo.
Ø El ideario Martiano, que condujo a la evolución político – ideológica de Varona hacia el independentismo, reforzándose entre ambos una entrañable amistad, unidos por el amor a la Patria. Asume la dirección del periódico Patria cuando Martí se incorpora a la guerra, pero sus limitantes clasistas y sus ataques al Partido Socialista impidieron que continuara esta labor. asistió al igual que Martí al nacimiento del imperialismo yankee.
Ø Las ideas revolucionarias de Antonio Maceo, con quien se entrevistó en 1890 para unificar los grupos revolucionarios.
2- Caracterización del método de investigación económica varoniano.
Influido por el positivismo, el método varoniano de análisis de la realidad económica carece de cientificidad, al considerar los hechos económicos como un resultado natural y no producto del desarrollo de la sociedad, lo que es apreciable en su análisis del imperialismo, al tomar como punto de partida para su desarrollo el incremento demográficos sin embargo pudo realizar un análisis histórico – concreto de la realidad económica cubana y ofrecer algunas soluciones a los problemas económicos derivados de ella.
No nos dejó un sistema económico – categorial acabado, pero en sus obras se abordan algunas categorías económicas como: producción, comercio y otras.
Todo análisis que Varona hace de la realidad económica parte de su defina posición clasista burguesa y en defensa de sus intereses. Sin embargo en sus análisis están presentes también sus posiciones nacionalistas e independentistas.
No obstante sus limitaciones, este pensador cubano merece especial dedicación por su aporte a la cultura económica del pueblo cubano, un análisis detallado de sus principales ideas económicas permitirá constatar sus implicaciones para la práctica social.
5- Valoración de las principales ideas económicas de Varona.
Las ideas económicas de Enrique J. Varona fueron expuestas esencialmente en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, dictada en 1905, en el artículo “¿Abriremos los ojos?”, que forma parte de una serie de artículos denominados “Mirando en torno”, publicado en 1906 y otros escritos de años posteriores.
No obstante ya desde el período de la Tregua Fecunda se revela su interés por los asuntos económicos, a pesar de que sus estudios de esta época no reflejan sistematcidad en el análisis de esta problemática, si dejó su punto de vista en materiales periodísticos como la Revista Cubana que él mismo dirigía, en ella publicó varias notas acerca de los Tomos I y II de la obra de Francisco Javier Balmaceda: “Tesoro del agricultor cubano”, la cual constituía un compendio de agricultura que aspiraba a contribuir al desarrollo de una economía diversificada, frente al avance de la monoproducción azucarera; a propósito de esta obra Varona Planteó:
“Inspirada en el principio fecundo de la extensión y variedad que reclaman nuestros cultivos, por abrir nuestros campos a las industrias agrícolas y dar empleo fructuoso a nuestras riquezas naturales, menos preciadas hoy a causa de la preponderancia de la caña de azúcar y de su elaboración llega a tiempo (el libro) para contribuir a facilitar el cambio que ha de producirse en nuestra economía nacional, y el momento verdaderamente oportuno, que es cuando la necesidad convence a todos del error”.[4]
Queda claro que para Varona era necesario un cambio en el orden económico impuesto por la metrópoli, se solidariza con Balmaceda en su preocupación por el carácter monoproductor que iba tomando la economía cubana, aunque se pronuncia a favor del pequeño productor como base de una agricultura diversificada.
En el trabajo “El azúcar y los optimistas” publicado en La Semana a fines de 1887, Varona hace la historia de la industria azucarera cubana para demostrar que Cuba había llegado a vivir casi exclusivamente de este producto. En este primer artículo del 28 de noviembre de 1887 su criterio es opuesto a la mayoría de los ideólogos que planteaban un optimismo ante el auge de la industria azucarera, realiza un análisis de la producción azucarera que le permite adelantarse a los acontecimientos, pues señala que en medio de la prosperidad aparece la crisis y alerta que Cuba no estaba preparada para ello, apreciándose en él una noción del concepto: crisis de superproducción, sin llegar a definirla.
En el segundo artículo del mismo nombre publicado el 3 de diciembre de 1887, alerta sobre los peligros de competencia que se presentan ante el fortalecimiento de la producción de azúcar de remolacha y proclama la importancia de imponer la organización científica de la industria y su separación de la agricultura, así como la preparación de peritos y agrónomos; de este modo Varona no solo resalta el papel de la ciencia en el desarrollo social, sino que además destaca la importancia de la educación que ya era un punto decisivo en su ideario económico, según Varona no se trata solo de introducir nuevas técnicas y reforzar el cultivo sino de educar, capacitar a los individuos para su uso en función del desarrollo económico.
Este punto de análisis mantiene plena vigencia y se entronca con las ideas económicas de José Martí, Ernesto Guevara y Fidel Castro, es una idea clave que articula desde la ideología de la Revolución Cubana con la tesis marxista leninista acerca de la importancia del desarrollo de la ciencia y la técnica para el progreso social.
En un tercer artículo publicado el 12 de diciembre de 1887 combate la ilusión del aumento acelerado de los centrales, al considerar que el país no tenía capitales para tales propósitos, y el estado de atraso industrial en que se encontraba la Isla no atraía a los inversionistas, por otro lado, plantea que gran parte del capital se iba fuera del país para el pago de la deuda o como remesas a la metrópoli, señala además que al solo producir azúcar y tabaco, Cuba tenía que comprar fuera, sin plena libertad mercantil porque España asfixiaba a la Isla con el arancel, lo que encarecía la vida y los productos.
Nótese como el centro de este análisis es el obstáculo que impone la dominación española al desarrollo económico del país, planteando elementos que son válidos para cualquier país dependiente y explotado, males como la deuda, la fuga de capitales y la no inversión de capitales en economías subdesarrolladas persisten hoy en todo el Sur. Aquí se explicita la comprensión por Varona de los nexos entre Economía y Política, ya que según él la política colonial de España obstruía el buen desenvolvimiento de la economía, al mismo tiempo deja claro que la grave situación económica conducía a males sociales como el bandolerismo, el bajo nivel de vida, entre otros.
Varona comprendió la contradicción fundamental de la sociedad cubana de aquel entonces, sin embargo sus limitaciones de clase no le permitieron ver que el bandolerismo y otros males sociales no se eliminan con mejores leyes y buenas intenciones, sino cambiando la estructura socioeconómica que los favorece.
Ya en plena guerra de independencia, consecuente con sus escritos económicos anteriores, escribe en 1895 “Cuba contra España”, artículo de marcado acento propagandístico a favor de la independencia y que sirvió como arma de lucha ideológica contra la metrópoli. Desde el periódico Patria proyectó sus ideas económicas, criticó fuertemente el Decreto del Gobernador Valeriano Weyler que prohibía la exportación del tabaco en rama y perjudicaba los intereses de la industria tabaquera de la Florida y Nueva York, donde los operadores eran mayormente cubanos que apoyaban la lucha independentista.
Durante la etapa colonial la ideología económica de Varona puede caracterizarse como revolucionaria e independentista con un marcado interés nacional en defensa de los intereses clasistas de la burguesía, no obstante estos se presentan como intereses comunes de las diferentes capas y clases sociales que luchan por la independencia al dejar esclarecida la contradicción fundamental a resolver.
5.1- La ideología económica varoniana en la etapa neocolonial.
A pesar que ya desde la última década del siglo XIX en la literatura europea y norteamericana era frecuente el término imperialismo y de haber sido analizados muchos de sus rasgos en la obra martiana, en Cuba prolifera la utilización del vocablo en las primeras décadas del siglo XX. En la polémica acerca del imperialismo aparece uno de los ensayos más difundidos y conocidos de Enrique J. Varona: “El imperialismo a la luz de la sociología”, conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana el 11 de enero de 1905.
A partir de entonces se desarrolla en Varona una línea de pensamiento que lo conduce a la cabal comprensión de la esencia de las relaciones de dependencia impuestas por Estados Unidos a Cuba, a diferencia de los demás ideólogos de la burguesía nacional. No es casual que Varona viera más lejos entre otros pensadores burgueses hasta el punto de convertirse en el mentor de toda una generación que tomó sus ideas y ejemplo como banderas para combatir la dependencia de EEUU, su excepcionalidad radica en su basta erudición que siempre estuvo atenta a la realidad cubana.
Pudiera parecer paradójico que al producirse la intervención norteamericana en nuestra Guerra de Independencia, Varona apoyase la intervención del Norte, justificándola
Pedro Pablo Rodríguez plantea que este acto varoniano estuvo dado por la negativa que presentó América Latina a responder a su solicitud de emprender una acción colectiva contra la guerra.[5]
P. Guadarrama y E. Tussel son del criterio de que el agradecimiento de Varona por la intervención de EEUU en la guerra, refleja una incorrecta visión del papel de ese país en la contienda, ideas que contribuyeron a propagar la falsa concepción de que logramos la independencia por el favor de EEUU, idea que el historiador cubano Enrique Roig de Luchesenring se encargó de refutar, según los autores antes mencionados las ideas fatalistas de Varona le impidieron apreciar el fenómeno desde un ángulo correcto, ingenuamente creía que este país no pretendía conquistar la Isla.[6]
No podemos pasar por alto que a pesar de ser Varona un entrañable revolucionario que no renunció jamás a la independencia de Cuba, era tan fiel a estos ideales como a los de su clase, aquella burguesía nacional débil y raquítica solo podía mantener su condición, como dependiente y secundaria del gran capital norteamericano, tales posiciones clasistas influyeron en las vacilaciones y el fatalismo de Varona, quien aun no había madurado y evolucionado hacia posiciones más radicales en este sentido, Varona no era pronorteamericanista, defendía la necesidad de que Cuba ampliara sus relaciones con América Latina y todo el mundo, desde los inicios de la guerra había abordado la posición de EEUU frente a la lucha de Cuba, criticó al gobierno de EEUU por no reconocer la beligerancia de los cubanos, estaba convencido de la necesidad de confiar en nuestras propias fuerzas.
Su posición antimperialista se constata desde mucho antes, en el artículo titulado “Anti – imperialismo”, publicado en Patria el 15 de octubre de 1888 muestra que él tenía la esperanza de que la justicia norteamericana impidiera la expansión de EEUU hacia Cuba y que este país trataría de que España se retirara y otorgara la independencia a Cuba, luego se sintió decepcionado por los acontecimientos posteriores.
La inauguración de la República plantista sirvió para remover su conciencia patriótica, en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología” realiza un gran esfuerzo por alertar de los peligros que ya existían para nuestra Patria de la expansión norteamericana. En ella Varona no hace un análisis científico de este fenómeno, que según él es un fenómeno antiguo, ya que en su interpretación el imperialismo naciente a partir de 1870 y el imperialismo romano eran identificables, esta valoración constituye una de las principales limitaciones en el análisis varoniano del imperialismo, fundamentado a partir de categorías como asociación, asimilación, diferenciación y subordinación.
En esta conferencia Varona ofrece la siguiente definición de imperialismo:
“Debemos entender (...) por imperialismo la forma de crecimiento o integración de un grupo humano, cuando llega expresamente a tener forma de dominación política, sobre otros grupos diversos, de distinto origen, próximos o distantes del núcleo principal.”[7] Posteriormente plantea: “Cuando un pueblo ha llegado a ciertas condiciones sociales (más adelante analizaremos las condiciones planteadas por Varona) no se limita a extender el radio de su acción en la forma de su antigua organización, a depósitos comerciales colocados a gran distancia del territorio nacional o de la metrópoli: acompaña por lo general, al fenómeno de expansión, el de la dominación política”.[8]
Esta definición carece de un verdadero análisis científico del imperialismo que comienza a desplegarse en 1870, es limitada, no atrapa la esencia del fenómeno ni lo novedoso de la fase superior del capitalismo. Varona no define los rasgos del imperialismo aunque más tarde destacó la aparición de los monopolios en su artículo “Cuba contemporánea”, escrito en 1919 donde planteó: “Monopolizar el saber es tan perjudicial como monopolizar las utilidades”[9] Aunque no podemos pasar por alto que su manifestación en contra del monopolio estaba sustentada por sus ideas a favor del liberalismo económico burgués y el temor a que el monopolio limitara la libre competencia. Resulta significativo de que en su análisis acerca del imperialismo no se constatara como factor más importante el surgimiento de los monopolios, por el hecho de haber asistido al igual que Martí a su nacimiento en los EEUU, y estar en contacto con su obra. Sin embargo al vincular el carácter expansivo del imperialismo con la dominación política se observa un acercamiento a Martí, en lo que se refiere a los nexos Economía – Política.
Plantea tres condiciones indispensables que permiten a un pueblo desarrollar con éxito su expansión y construir el imperialismo:
Ø Crecimiento, aumento y reconocimiento de su población.
Ø Un desarrollo económico que permita la acumulación de capitales y su empleo en las distintas empresas que exige la colonización.
Ø Una cultura superior mental.
En su análisis del imperialismo toma un punto de partida equivocado: el crecimiento demográfico. Bajo las influencias del positivismo, Varona considera que un país llega al imperialismo como un resultado natural del desarrollo social, es para él también una consecuencia natural que un pueblo al llegar a determinadas condiciones sociales extienda su radio de acción, buscó sus gérmenes en el debilitamiento o fortaleza natural de los hombres, este punto de vista no le permitió ver que el imperialismo es una fase superior del capitalismo a que se llega producto del desarrollo de las fuerzas productivas.
Varona utiliza la categoría socialización, pero no en el sentido de la producción, sino que se refiere a la “concentración urbana”, que es para él punto de partida del desarrollo imperialista, desde este punto de vista asume la concentración de la producción tanto material como espiritual en las grandes ciudades. Es cierto que a lo largo de historia el progreso, el desarrollo se ha concentrado en grandes ciudades, pero estos no se debe exactamente al número de sus pobladores sino al progreso científico – técnico, al desarrollo de las fuerzas productivas existente en esas ciudades.
“El hombre con la proximidad del hombre, – dice Varona – centuplica sus fuerzas, sus fuerzas materiales y sus fuerzas intelectuales. Los grandes laboratorio del progreso humano han estado siempre en las grandes ciudades”.[10]
La visión varoniana es digna de ser resaltada, hoy en las grandes urbes del imperio, sobre todo en EEUU, se concentra la producción de bienes y servicios, se desarrolla la mayor parte de las transacciones comerciales y financieras a nivel mundial, las innovaciones tecnológicas de punta y se cocinan las ideas más reaccionarias que tratan de apuntalar el sistema capitalista por medio de la dominación cultural y la imposición de su ideología neoliberal y fascista.
De gran vigencia es el análisis de Varona acerca del desarrollo de la comunicación, para el desarrollo económico de los pueblos, en nuestros días la comunicación y la información ha alcanzado los niveles que jamás pudo imaginar este ideólogo revolucionario, que la pensó en el sentido de facilidades para la emigración hacia las grandes ciudades, hoy las NTIC no sólo influyen notablemente en el desarrollo económico de los pueblos sino también en su soberanía e independencia, en tanto se ha convertido en instrumento de dominación imperial y arma letal de los pueblos.
A las grandes ciudades con las características ya mencionadas Varona le llama “ciudades tentaculares”, según el autor, en ellas se desarrollan condiciones de vidas favorables y atrayentes para la inmigración. El análisis varoniano acerca de los tentáculos que emanan de estas grandes ciudades fue lineal al considerar solamente la atracción de hombres y mujeres hacia dichas ciudades y no tener en cuenta que estos tentáculos se expanden hacia pueblos foráneos con objetivos y fines económicos, al poner en el centro del desarrollo imperialista, el crecimiento demográfico, Varona no pudo explicar la esencia del carácter agresivo y expansionista del imperialismo.
En este sentido aparece en el pensador una equivocada tesis en tanto que él plantea que para que un país aumente su población es necesario proyectos de inmigración, pero para atraer a los pobladores es necesario crear condiciones de vida ventajosas. Sin embargo en este mismo trabajo se proyecta en contra del encarecimiento de la vida de los trabajadores y el costo de la vida tan elevado de los pobladores cubanos, pero según él este hecho dificulta no solo la inmigración sino también el aumento espontáneo y natural de la población cubana. Varona aspiraba a que Cuba aumentara su población para que alcanzara la prosperidad y el desarrollo.
En el pensamiento de Varona el desarrollo económico es asumido en su interacción con el desarrollo cultural, pero deja fuera de su concepto el desarrollo de las fuerzas productivas. No obstante pudo apreciar la relación existente entre el poderío comercial e industrial, para él, acertadamente solamente con una industria desarrollada se pueden transformar las materias primas y disponer de grandes capitales circulantes.
Toma como ejemplo en sus investigaciones los últimos 16 años de Inglaterra, estableciendo diferencias entre el imperialismo inglés y el norteamericano por el aspecto de la dominación política, que según él no caracterizaba al imperialismo norteamericano, sin embargo el autor pierde de vista que la expansión y dominación económica lleva implícito el sojuzgamiento político, como lo demuestra la existencia de gobiernos subordinados a los intereses imperialistas. Uno de sus méritos fundamentales fue advertir que se avecinaba una nueva forma de dominación, a pesar de que no pudo establecer las diferencias entre colonialismo y neocolonialismo, como formas de dominación imperial.
Más tarde en su obra “El imperialismo yankee en Cuba " señaló el carácter inminentemente económico del imperialismo norteamericano y sus temores de que éste se acercara al imperialismo político británico.[11] Esta concepción limitó su apreciación de las relaciones EEUU –Cuba, para él era un problema futuro que tal relación pudiera afectar la nacionalidad, por lo que se podía aprovechar la expansión económica norteamericana para lograr el desarrollo en el presente que se vive, sin embargo le aterraba el futuro, le asustaba y por eso planteaba que era “necesario que no seamos nosotros una línea de menor resistencia.” [12]
No podemos pasar por alto su espíritu previsor, al trazar desde su época los puntos para que el país dejara de ser “una línea de menor resistencia”: el desarrollo y el crecimiento del pueblo, ni desconocer el valor cognoscitivo que tuvo para su época el apreciar la importancia de la penetración económica, que según el autor, conducía al colonialismo, como parte de la dominación imperial, en 1905 fecha en que Varona dicta la mencionada conferencia, el neocolonialismo estaba apenas iniciándose como nueva forma de dominación del imperio y unos años más tarde Lenin define la guerra hispano – cubana – norteamericana, como la primera guerra imperialista.
De enorme importancia y de gran vigencia es esta conferencia, donde Varona plantea: “Esa inmensa zona, que se extiende 30° al norte y 30° al sur del Ecuador, es el gran campo actual de las empresas coloniales del mundo entero. Los países tropicales son los que presentan mayores atractivos al espíritu de empresa, y también la más débil resistencia al espíritu de expansión. Si, esta hermosa zona,...ofrece todas las materias primas que necesita y demanda la gran industria moderna.”[13]
Una lectura actualizada de estas palabras diría que Varona se adelantó al plantear la contradicción Norte – Sur, la explotación de los países pobres por los desarrollados, la explotación de sus riquezas naturales, incluyendo las bellezas y hasta lo favorable del clima, países de donde se extraen materias primas para luego convertirlas en productos industriales, posteriormente Lenin se refiere a la exportación de capitales como uno de los rasgos económicos del imperialismo, dirigida en sus inicios a obtener fuentes de materias primas y mano de obra barata en los países más atrasados. Varona se refiere además a las causas de la expansión imperialista hacia esta zona, dice que son “de orden social, porque son de orden esencialmente económico”,[14]dado que el atraso económico debilita la resistencia a tal expansión. Entre las causas señala además que estos países industrializados “necesitan buscar desaguadero a su inmensa producción, buscar donde emplear un capital ocioso, procurar que los múltiples productos de esa industria... no se estancaran sin salida...Y estos pueblos tropicales...presentan mercado abierto y fácil de explotar, tierras donde extender los rieles, empleo en fin, para ese capital ocioso...”[15]
Hasta cierto punto Varona justifica la expansión del capital al considerarlo ocioso y no como un capital excedente colocado en otras regiones con fines lucrativos, pero el planteamiento varoniano deja ver su visión acerca de la necesidad y la posibilidad de la exportación de capitales en la etapa imperialista, aún cuando no lo haya definido con tal precisión, aunque su análisis en este sentido parte de tomar a Inglaterra como ejemplo, hace alusión a que otros pueblos como Alemania, Francia y EEUU, “toman parte en este movimiento”, sorprende entones que Varona considere la expansión del capital como un movimiento, lo que quiere decir que éste era un proceso no acabado, sino en evolución, aún en el siglo XXI la expansión imperialista continua en movimiento, evolucionando hacia nuevas formas y métodos, por lo que la visión y alcance de Varona es de vital importancia para el estudio del imperialismo ya transnacionalizado en nuestros días.
Releer esta conferencia de Varona a la luz del siglo XXI es de vital importancia para el debate teórico acerca del imperialismo actual, en ella dice: Varona: “Y no es lo más grave ni lo más importante que EEUU haya trazado esa inmensa esfera de influencia en torno suyo, lo más importante es que Europa reconoce plenamente el derecho.”[16] ¡Que verdad más exacta a la luz del siglo XXI¡ Hoy el imperialismo norteamericano goza de una hegemonía económica, política y militar tan absorbente que envuelve en su coraza a todos los países imperialistas en alianza
Basta recordar que desde 1790 han ocurrido más de 220 intervenciones militares de Estados Unidos (abiertas o clandestinas), desataron sangrientos conflictos en el planeta, con la administración Buch la doctrina militar pasa de la disuasión a la llamada “INTERVENCIÓN PREVENTIVA”, con derecho de intervención en cualquier lugar del mundo, se amplía el número de redes militares y de inteligencia en diversos continentes. Con la “GUERRA CONTRA EL TERRORISMO” distrae la agenda de la O.N.U. en la lucha contra los acuciantes problemas globales. Presiona a la O.N.U. para convertirla en una repetidora de sus prioridades. Impone al TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL la impunidad para los estadounidenses, aun cuando cometan crímenes de guerra. Viola acuerdos comerciales, incluso con sus aliados, y a pesar de ello todos se unen en la cruzada contra los pueblos como Yugoslavia, Afganistán o Irak. En los últimos años el bloque imperialista cuyo centro es EEUU ha recrudecido su lucha contra la Revolución Cubana, lo que es apreciable en acciones como:
Reforzamiento de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 con peligro para los Acuerdos Migratorios de 1994
Puesta en práctica de artículos de los Títulos III y IV de la Ley Helms - Burton y profundización en el I y II
Escalada Militar con o sin participación de Organismos Internacionales
Desarrollo de sistemáticas campañas de mentiras para mantener los pretextos que justifiquen sus acciones.
Instrumentación de nuevos mecanismos de control y monitoreo para hacer más efectivo el bloqueo.
Promueve nuevas iniciativas para la estimulación, organización y financiamiento de la subversión interna en Cuba, a través de la SINA.
Aumento de las sanciones y amenazas a los ciudadanos norteamericanos que desean viajar a Cuba.
El gobierno de EE.UU. pretende confundir a la opinión pública internacional con una supuesta flexibilización del bloqueo.
Se mantiene e incrementa la reiterada negativa de visa a empresarios, científicos, artistas y otros cubanos a EE.UU.
Recientemente (mayo de2004) adopta un grupo de medidas económicas que tratan de desestabilizar al país.
Por otra parte las relaciones con la Unión Europea se han visto afectadas por las imposiciones que EEUU le agrava a Europa.
Se estancan las relaciones con la U.E. en 1996 al aprobarse la POSICIÓN COMÚN DE LA U.E. HACIA CUBA. (Dublín 2/dic/1996)
Entre 1997 (Florencia, Italia) y 1998 (Cardiff, R.Unido) la U.E. adopta una posición servil y oportunista al aprobar los denominados entendimientos con EE.UU.
En el Discurso del 26 de julio de 2003 Fidel Castro Planteó: “El pasado 21 de julio, hace menos de una semana, la Unión Europea, en una cacareada reunión para revisar su vergonzosa Posición Común, ratificó las infames medidas adoptadas contra Cuba el 5 de junio y declaró que consideraba que debe continuarse el diálogo político, "a fin de promover una búsqueda más eficiente del objetivo de la Posición Común".[17] La U.E se suma a las pretensiones norteamericanas de querer rendir por hambre a la sociedad cubana y al chantaje político que aspira a un cambio de gobierno en Cuba, pasando por alto su derecho a la soberanía y libre determinación.
Vale la pena volver sobre el llamado de alerta que nos hizo Varona a principios de siglo pasado, cuando su magistral Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología” dijo:
“...Para los países vecinos de la Unión Americana tiene importancia extrema conocer el fenómeno y darse cuenta de su magnitud. Ningún pueblo más interesado que el nuestro en este estudio, porque nosotros nos encontramos precisamente con haber servido para la primera demostración,...de la forma que ha tomado la expansión americana en el cerebro de sus estadistas actuales.”[18]
Varona critica la organización económica existente en Cuba en el momento en que ofrece la conferencia, señalando las características de una economía subdesarrollada, importadora de productos industriales, atrasada, considerando la necesidad de transformar la organización económica, orientada al incremento de la población con mejores condiciones de vida, una producción diversificada con preponderancia del pequeño productor, favorecido por leyes fiscales para lograr un equilibrio de todas las fuerzas sociales. Su posición positivista, su ideología burguesa y sus errores metodológicos no le permitieron llegar a comprender en ese instante que solo transformando radicalmente la estructura económica se podían lograr sus aspiraciones sociales, no comprendió la lucha de clases, fuerza motriz de las transformaciones.
En 1906 después de la guerrita de agosto, Varona ganó en claridad en su análisis acerca del fenómeno neocolonial, sus opiniones al respecto se dieron a conocer en once artículos escritos para “El Fígaro” y que en 1910 publicara en forma de libro bajo el título “Mirando en torno”, donde manifiesta su temor de que la intervención se prolongara y se tornara permanente.
En el artículo “¿Abriremos los ojos?” publicado el 21 de octubre de 1906,[19] Varona considera que el marxismo exagera un hecho cierto “hace depender toda la evolución social del factor económico”[20], dos aspectos esenciales debemos señalar al respecto:
Ø Varona tuvo contacto con la obra de Marx y Engels.
Ø Reconoce que aunque los factores económicos no son los únicos están en la base de todos los factores aparentes.
Este no es un simple elemento para demostrar que la articulación del pensamiento revolucionario cubano con el Marxismo – Leninismo se produce desde posiciones nacionalistas. “A mi juicio – dice Varona- la causa más eficaz de la inestabilidad que presenta nuestro pueblo hace casi un siglo, ha de buscarse en su estructura económica y los cambios que ha sufrido la repercusión de ese hecho capital en los otros elementos de nuestra vida colectiva.”[21]
La evolución en el pensamiento económico de Varona no solo se aprecia en aceptar el factor económico como condicionante de los demás factores sociales, sino además en su análisis histórico – concreto de la realidad cubana al señalar que la sociedad cubana casi exclusivamente agrícola, y que a principios del siglo XIX los cubanos no tenían el poder político, por lo que existía una “sociedad mal equilibrada” que condujo a la insurrección de 1868, al concluir la Guerra de los Diez Años, según Varona los cubanos perdieron su supremacía económica y no adquirieron el poder político, con la Guerra del 95 obtuvieron el poder político pero no recuperaron el poder económico.
Es bueno advertir que aún en este momento Varona agradece la intervención de EEUU en la Guerra, y consideraba que gracias a la intervención, EEUU le otorgó el poder político a los cubanos.[22]
En este artículo hace referencia a la descapitalización de la burguesía nacional y a la existencia de un proletariado agrícola incapacitado para un progreso económico normal, según él el gobierno debía resolver dos problemas:
Ø Devolver paulatinamente al nativo la preponderancia económica.
Ø Fijar la población campesina a la tierra. En este sentido Varona consideraba que era necesario moldear a los campesinos en las costumbres y elevarlos intelectualmente y para ello era imprescindible un plan financiero y político que no implicara leyes excluyentes ni privilegios, un plan basado esencialmente en la difusión de la cultura, sobre todo la técnica, un plan que no dividiera a los cubanos, sino que mantuviera la unidad del pueblo.
Es meritorio destacar el papel que desempeña la cultura y los valores patrios en la ideología económica de Varona, su vigencia es tan grande que su pensamiento se erige en un referente obligado para la obra de la Revolución Cubana y la actual Batalla de Ideas. En la conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, Varona plantea... “Pero yo no entiendo por cultura superior únicamente la difusión de la ilustración, que ya es mucho, yo entiendo sobre todo, la difusión de ese noble y alto sentimiento que eleva realmente al hombre a su verdadera dignidad; ese que hace que los conciudadanos se aproximen espontáneamente y se unan por las ideas y por el corazón para una grande obra común...”[23]
Este concepto ya es bastante amplio y trascendente para la época en que fue elaborado, vincula la cultura con el desarrollo económico, Varona considera que para alcanzar el desarrollo es imprescindible la cultura, asume la cultura como una condición del desarrollo y el desarrollo como parte de la cultura, aunque no hace referencia a la cultura material como tal , su concepto no es limitado a la difusión de las artes, va más allá, hacia la educación de los sentimientos y valores, enfatizando en la dignidad humana y la unidad, valores estos que forman parte de nuestra historia y tradiciones patrióticas.
Varona se anticipó al concepto de Cultura y Desarrollo muy difundido desde las últimas décadas del siglo XX, su concepto no es solo un referente obligado para el desarrollo de la cultura económica en el pueblo cubano por asumir una visión cultural de la actividad económica sino que además fue para su época una exhortación a las generaciones jóvenes que lo seguían, constituyendo para ellas y para las actuales una arenga política forjadora de conciencia nacional.
La ideología económica de Varona al igual que todo su pensamiento evoluciona en la medida que van ocurriendo los acontecimientos. En el escrito “El talón de Aquiles” [24]del 30 de septiembre de 1906 dice que Cuba es una factoría gobernada por los cubanos y explotada por el capital extranjero que sacan de Cuba gran parte de sus capitales, a pesar de no haber cambiado sus criterios expuestos en “El imperialismo a la luz de la sociología”, ha tomado conciencia del peligro de la dominación extranjera para la situación política nacional. su pensamiento se radicaliza en la medida que la penetración extranjera se profundiza, el 18 de junio de 1911 en El Ateneo de La Habana pronuncia un importante “Discurso sobre el capital extranjero”, donde de manera acertada sintetiza la debilidad económica de Cuba en su condición de monoproductora y monoexportadora, por lo que Raúl Roa considera que fue “mucho más certero, profundo y explícito”[25]; no obstante Varona no abandona su posición ideológica afiliada a la burguesía nacional, al considerar como un “problema capital” el despojo de la burguesía nacional, lo cierto es que en la segunda década del siglo XX las mejores tierras quedaron en manos extranjeras, se produjo una acelerada proletarización de la pequeña y mediana burguesía, el capital financiero norteamericano cortó con cuchillo afilado, toda posibilidad de desarrollo de la burguesía nacional.
Después de la I Guerra Mundial se radicaliza aún más, en su artículo “El imperialismo yankee en Cuba”, publicado en 1921 en el periódico La Discusión,planteó que ya era inminente el peligro de la dominación económica de Cuba por EEUU previstas en “El imperialismo a la luz de la sociología”, enuncia todos los actos intervensionistas de EEUU en Cuba y plantea que estos han sido favorecidos por erróneos caminos seguidos por los cubanos en política, por el personalismo, y en lo económico por no haber sabido “dar forma a una verdadera política económica” y dice: “Hemos dejado crecer en nuestro territorio, apenas liberado, algo más peligroso que los antiguos latifundios: el gigantesco central poseído por una sociedad de accionistas, dirigidos por un capataz omnipotente.”[26]
Consideraciones finales
El pensamiento económico de Enrique J. Varona estuvo limitado por su posición filosófica positivista, por sus intereses de clase a favor de la burguesía nacional y por las condiciones de la época. No obstante fue profundamente nacionalista, antimperialista, independentista y revolucionario, dejando profundas huellas en la educación político – ideológica de los jóvenes de su tiempo y en las generaciones de cubanos que le sucedieron en el tiempo.
Aunque Varona no utiliza un método científico para sus investigaciones acerca de la economía, ni dejó una doctrina económica con un aparato categorial acabado, profundizó en el estudio del imperialismo que vio nacer en EEUU y advirtió de los males que la expansión imperialista podría provocar a Cuba y a los pueblos atrasados, ofreciendo un proyecto de solución que aún con algunos errores merece la pena revisarse para tomarlos en cuenta en nuestra lucha por el mundo mejor que deseamos y sabemos que es posible.
Muchas de sus ideas tienen plena vigencia en las condiciones actuales de desarrollo del imperialismo, lo que demuestra su anticipación y visión futurista.
La ideología económica varoniana evoluciona continuamente hacia posiciones cada vez más radicales que contribuyen al despertar de la conciencia nacional en los cubanos, muchas de sus ideas entroncan con el Marxismo Leninismo a pesar de no ser marxista, con el ideario martiano y con las ideas de la actual Revolución Cubana.
El estudio y conocimiento de la obra económica de Varona es de vital importancia para el fortalecimiento de la cultura económica del pueblo cubano, para el desarrollo de los valores, en tanto que como todos los ideólogos de la Revolución Cubana establecen un nexo indestructible entre Economía, Política y Ética. Varona otorga un papel especial a la Educación como arma fundamental para el desarrollo económico.
Bibliografía
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Materiales en soporte digital de la Escuela Superior del PCC “Ñico López”.
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Peña G. Y Guerra B: La conciencia económica en la conciencia social. Editora Política. La Habana. 1990
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Varona E.J. ¿Abriremos los ojos ¿ en Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 20020
[1]Molina Molina Ernesto Vicisitudes del método de investigación en la Historia del pensamiento económico de Cuba. IV Taller Nacional de ideología de la Revolución Cubana.
[2] Ver Guadarrama P y Tussel E: El pensamiento filosófico de Enrique J varona. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.P 174
[3].Enrique J Varona: Declaraciones a El País, agosto 20 de 1930. En Pichardo H: Documentos para la Historia de Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana 1970 T III. P,446
[4] Revista Cubana (La Habana) agosto 1885, Tomo II, P.183
[5] Pedro Pablo Rodríguez: La ideología económica de Enrique J. Varona. En Enrique J. Varona: política y sociedad. Editorial Ciencias Sociales, P. 111
[6] Ver Guadarrama P y Tussel E: El pensamiento filosófico de Enrique J varona. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.P 134
[7] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 192
[8] Idem
[9] Ver Pedro Pablo Rodríguez: La ideología económica de Enrique J. Varona. En Enrique J. Varona: política y sociedad. Editorial Ciencias Sociales. P 127
[10] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 194
[11] Ver Varona E. J. El imperialismo yankee en Cuba. En Reportero Americano, San José de Costa Rica, 30 de enero 1922 N° 26 Tomo III, P 309
[12] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 192
[13]Idem. P196
[14] Idem. P197
[15] Idem. P 197
[16] Idem. P 199
[17]
[18] Idem. P 199
[19] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 200
[20] Varona Enrique J. ¿Abriremos los ojos? En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 202
[21] Idem P, 202
[22] Ver Varona Enrique J. ¿Abriremos los ojos? En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 202
[23] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 201
[24] Ver Varona E. J. “El talón de Aquiles” En Artículos. Compilador Aurelio Sánchez Arango. Publicación del MINED, Dirección de Cultura. La Habana, 1951.P 248 -252
[25] Ver Roa Raúl: Retorno a la alborada P 777
[26] Varona E. J. “El imperialismo yankee en Cuba. En Reportero Americano, San José de Costa Rica, 30 de enero 1922 N° 26 Tomo III, P 309
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