sábado, 10 de enero de 2009

El concepto de capital humano: su dimensión pedagógica.

Título: El concepto de capital humano: su dimensión pedagógica.
Dra. Olga Rosa Cabrera Elejalde.
Profesora Auxiliar.

PALABRAS CLAVES
Capital humano.
Enriquecimiento humano.
Valor agregado.
RESUMEN

El propósito de este trabajo es reflexionar acerca de la importancia de la comprensión del concepto capital humano desde la poción cubana para la formación de los docentes. En él se hace referencia al desarrollo histórico – lógico del concepto para profundizar en la concepción de la Revolución Cubana al respecto, así como en la dimensión pedagógica de las ideas de Fidel Castro sobre el tema.


KEY WORDS
§ Human Capital.
§ Human Development.
§
Abstract
The purpose of this article is to think about the human capital completion in the professors formation form de Cuban position. In this work make to reference the historical – logical development of concept, in the Cuban Revolution conception and the pedagogical dimension de Fidel Castro ideas.

Introducción

En los años 80 del siglo XX se experimentan nuevas tendencias económicas a nivel mundial, caracterizadas por: rapidez del cambio tecnológico, reducción del tiempo de obsolescencia de los productos que se comercian y en consecuencia la necesidad de su renovación, el proceso de globalización que ha permitido la presencia de productos y servicios en un mayor número de mercados y en corto plazo de tiempo. Otra tendencia importante, al respecto es el papel del conocimiento y la información como elementos que mayor valor añaden al producto o servicio, así como el incremento del comercio de bienes intangibles como: patentes, derecho de marcas, consultorías y proyectos.

Algunos han llamado a esta era: “Nueva Economía”, “Economía del Conocimiento”, “Sociedad de la Información”, entre otros términos utilizados para referirse a ella, lo cierto es que estos procesos están estrechamente relacionados con el cambio que se experimenta en la forma de apropiación privada de los resultados del trabajo social en el capitalismo y que se hace más evidente en los sectores llamados “de alta tecnología”.

A raíz de estos cambios, recursos intangibles como el conocimiento, el aprendizaje, las capacidades, habilidades y competencias se analizan como indicadores del capital humano, concepto que aunque no es nuevo, resulta polémico y controvertido en el contexto actual el cual es utilizado por economistas, filósofos, sociólogos, educadores y políticos.

El rol del profesor es esencial en la formación y desarrollo del capital humano por ello un acercamiento al concepto desde la formación de profesores resulta de gran importancia para su desempeño. Este trabajo no pretende agotar el tema, sino reflexionar acerca de la importancia de la comprensión del concepto capital humano desde la poción cubana para la formación de los docentes.

Entendiéndose por capital humano desde un plano social “el caudal de conocimientos, destrezas, habilidades y experiencias adquiridas y desarrolladas por la población a través de toda su vida y la utilización de éstos en el aporte al trabajo y a la actividad económica y social del país.”(1)

Una historia necesaria: antecedentes del concepto.

El concepto capital humano no es tan nuevo como parece, ya en los estudios de algunos economistas del siglo XVIII aparecen algunos elementos al respecto. Adam Smith (1723-1790), al señalar las limitaciones de la división del trabajo en la manufactura plantea que bajo estas condiciones el hombre no puede cultivar su inteligencia, convirtiéndose poco a poco en una criatura increíblemente estúpida e ignorante. Según Marx, “A. Smith recomienda la instrucción popular organizada por el Estado para evitar la completa degeneración de la masa del pueblo, aunque en dosis prudentemente homeopáticas”. (2)

El análisis realizado por Marx, permite ver que hay en A. Smith una intención de considerar la inversión en educación como fuente de progreso que aumenta la riqueza de las naciones.

También en David Ricardo (1772-1823) y Thomas Robert Malthus (1766-1834), se aprecian elementos al respecto, este último considera que el esfuerzo e inteligencia personal asegura el porvenir de la familia y la riqueza y prosperidad del país. (3)

Un estudio actualizado de las obras de los clásicos del marxismo permite analizar que el concepto capital humano aparece en ellas aunque no forma parte de su aparato categorial. En lo esencial el análisis de las ideas marxistas al respecto superan el pensamiento anterior, partiendo de la esencia humanista y revolucionaria de esta concepción, lo que será analizado más adelante.

En los siglos XVIII y XIX este concepto no aparece desplegado en su totalidad, quedó olvidado durante mucho tiempo y no es hasta 1997 que vuelve a resurgir en la obra de A. Ellis: “They Money Value uf Education”, donde plantea que los costos educativos deben considerarse no como gastos de consumo sino como gastos de inversión.

Posteriormente en 1934, S: G. Strumilin realizó un estudio en la antigua URSS, a partir del cual se pretendía analizar el valor que desde el punto de vista de la riqueza nacional podría tener un período de escolaridad más o menos prolongado, descubriendo la existencia de un diferencial en los ingresos y en la productividad individual de los obreros que habían recibido una escolaridad más o menos prolongada y formación profesional adicional, en relación con aquellos que sólo habían aprendido su oficio en la fábrica, por tanto los primeros tenían una mayor productividad del trabajo que contribuye a incrementar el producto nacional bruto.

La historia del concepto continúa escribiéndose en las obras de los marginalistas de la escuela neoclásica; J. R. Walsh (1935) y F. Clark (1937) consideraban el concepto de capital humano a partir de la productividad marginal; o sea, la igualación de los costos y los rendimientos. Para ellos cantidades más altas de educación implica elevación de los ingresos.

J. R. Walsh (1935) consideraba el capital humano como una forma de capital sujeto o a las mismas influencias que otras, al identificar las cualidades profesionales de las personas con el capital, este autor establece una analogía entre la formación del capital humano y la fuerza de trabajo que desvirtúa la explotación del trabajo ajeno como única fuente del capital, encubriéndola con las capacidades propias del sujeto al no tener en cuenta la diferencia entre la mercancía fuerza de trabajo y el trabajo, la primera poseedora de la capacidad de trabajar y crear un valor superior al suyo y el segundo como proceso productivo que consume esa capacidad.

De esta manera en los inicios del siglo XX estaban creadas las posibilidades para el desarrollo del concepto. Sin embargo no es hasta después de la Segunda Guerra Mundial que éste se pone en práctica, la amplitud de su definición en las condiciones de la Revolución Científico Técnica contemporánea está estrechamente vinculado a la necesidad de resolver una serie de problemas relacionados con la creación de una fuerza de trabajo cualitativamente nueva, altamente calificada en correspondencia con los avances científico - técnicos, a lo que se suma la incapacidad de explicar el crecimiento económico a partir de factores tradicionales como: capital – trabajo, debido a la alta demanda de fuerza de trabajo calificada; lo cual estrechó los lazos entre el Estado y los monopolios, abriéndose nuevas expectativas para la educación, la investigación científica y el desarrollo.

La diferencia esencial radica en la definición de capital. En las obras de los economistas clásicos el capital es riqueza utilizada en la producción de más riquezas, ellos parten de que en la relación valor – trabajo este último es fuente de riquezas y el segundo es la fuerza que pone en moviendo el trabajo, sin advertir las relaciones de explotación que media dicha relación. Sin embargo, para el marxismo el capital es una relación social de producción, un valor que se acrecienta producto de la explotación de la fuerza de trabajo.

La teoría keynesiana floreciente en esta época estimuló los gastos e inversiones en educación en un nivel macroeconómico, vinculados esencialmente al Complejo Militar Industrial, convirtiéndose en estos gastos en uno de los más considerables del sector gubernamental.

Una nueva etapa se abre cuando en 1948, por encargo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) economistas como Lewis, Schultz, Baltra y Hakun participan en una investigación que pretendía identificar aquellos factores susceptibles de acelerar el desarrollo económico de los países atrasados. Algunos autores le atribuyen a Schultz la definición de capital humano, considerándolo el fundador de la Economía de la Educación; no obstante, es válido recordar que con anterioridad se trabajó el concepto.

Lo cierto es que el estudio realizado por estos autores difiere de los anteriores esencialmente por las interrogantes que se plantea: ¿Es la educación principalmente inversión o consumo? ¿Qué contribución aporta la educación al desarrollo total de los recursos humanos? ¿Hasta qué punto puede acelerar el crecimiento? ¿Cuánto debería gastar un país en educación y cómo debería financiarse?

Así, desde un enfoque de correlaciones intertemporales plantean su teoría del capital humano, intentando correlacionar algunos índices de la actividad educativa con algunos de la actividad económica, con el objetivo de determinar la contribución de la educación al crecimiento económico; estimando las relaciones globales o agregadas entre los recursos humanos y el Producto Interno Bruto (PIB) a través del método insumo – producto.

Entre las críticas que recibe este enfoque se encuentran:
· Los gastos directos en el hombre y su formación no son sólo inversión sino también consumo.
· Objetivamente es imposible separar los gastos que corresponden al consumo y los que corresponden a la inversión, por tanto es imposible calcular el rendimiento real de cualquier incremento del gasto en educación.
· Resulta difícil explicar el comportamiento humano en términos de inversión.
· El concepto de capital humano no puede servir para orientar al Estado en su política de financiamiento a la Educación, ya que el criterio económico no es el único factor que interviene en la asignación de recursos a este sector.
· Establecer una relación causal entre educación y PIB resulta ambiguo pues del mismo modo que mayor educación implica mayor PIB, puede ocurrir ala inversa. Surge así el problema de si la educación es el motor impulsor del desarrollo económico o el desarrollo una condición indispensable para la expansión educativa.

A pesar de las severas críticas, en 1979 Schultz y Lewis recibieron el Premio Nobel en Economía por su teoría sobre los costos laborales, aunque sus ideas no calaron hasta la década del 90.

Las proposiciones de W.T. Schultz (1960), A Lewis (1966) y G Becker (1964) las bases para la internacionalización del concepto de capital humano en la década del sesenta del siglo XX.

Gary Becker, quien comenzó sus estudios sobre el tema en los años 60, en 1992 recibe el Premio Nobel en Economía por su teoría sobre el capital humano.

Este autor abrió nuevas pautas en este campo, ofreciendo resultados que permitieron comparar los costos con los retornos derivados de la educación, introdujo el concepto de “tipo de descuento” que permite un ajuste más eficaz de los costos con los beneficios, provocando una explosión de estudios vinculados al problema de la relación educación – ingreso, tales como : el papel de la familia, las habilidades, la inteligencia, las motivaciones y la importancia de la formación de profesionales dentro de las empresas, así como otras ideas interesantes que hoy tienen cierta significatividad para la teoría educativa ya que el concepto es analizado en su multidimensionalidad.

La dimensión económica expresada en el beneficio que reporta el capital humano a los ingresos y al crecimiento económico, su dimensión sociológica manifiesta en el papel de la familia y la comunidad en su formación aunque es válido aclarar que el autor no se refiere a las influencias educativas que el ser humano recibe de estas instituciones sino a la disposición de ellas para invertir en capital humano con el fin de obtener beneficios futuros.

Por otra parte la dimensión psicológica del concepto se expresa en el aspecto motivacional y la orientación del talento y la inteligencia, en el desarrollo de las capacidades del individuo y alcanza su dimensión pedagógica en la organización del aprendizaje a partir de la vinculación de la teoría con la práctica en las empresas.

No obstante a tan valiosos aportes, el autor excluye las dimensiones: política, social y ética del concepto. La primera se revela ante todo en la voluntad y responsabilidad política de los gobiernos para invertir en educación, la segunda en la reversión del beneficio individual en beneficio social y la última expresa el valor agregado por la interiorización de valores ético – morales que conduzca a actitudes y modos de actuar verdaderamente humano y solidario.

La omisión de estos elementos no es extraña si se tiene en cuenta el contexto en que se desarrolla la teoría: auge del neoliberalismo acompañado de sus medidas de recorte a las inversiones en la esfera social.

En fin, todas estas concepciones son ramas de un mismo tronco: la libertad y la racionalidad basada en el desarrollo de la individualidad, plantean que el individuo maximiza su bienestar tan pronto como acumula capital humano a lo largo de su vida, advirtiéndose en este juicio no sólo la exaltación del individualismo como valor de la sociedad capitalista, si no además la tendencia a que la psicología social de la persona esté marcada por motivos cognitivos que respondan a la necesidad de superarse para obtener ganancias y beneficios individuales.

Los estudios del capital humano desde la Sociología tiene gran significación para la Pedagogía, ya desde 1988, el sociólogo J. Coleman define el concepto de capital social (4) como la capacidad de los individuos de trabajar junto a otros, en grupos y organizaciones, para alcanzar objetivos comunes, según él esa capacidad de asociación depende, en gran medida, del grado en que los integrantes de una comunidad compartan normas y valores, así como su facilidad para subordinar los intereses individuales a los más amplios del grupo.

Para este sociólogo el capital social se encuentra dentro del capital humano, pues los individuos no sólo cuentan con conocimientos y habilidades sino también con capacidades para asociarse.

No deja de ser interesante la propuesta de este autor que desde la sociología pudo llegar a la conclusión de que el análisis económico neoliberal concibe al individuo como un ser racional, independiente y egoísta, perdiendo de vista al individuo como ser social, por ello propone dar una explicación al comportamiento individual basado en la organización social de la confianza. Para él no sólo los conocimientos y habilidades son fuente de beneficio en el desempeño económico sino también la capacidad de asociarse constituye un aspecto vital para la vida económica y toda la acción social.

R. Putman (5), en total coincidencia con el concepto de Coleman habla de organizaciones sociales que no se relacionan ni con la familia ni con el Estado, cuyo valor principal es la confianza y el objetivo esencial, el beneficio compartido; así valores como la solidaridad, la participación, la honradez y la reciprocidad hacen posible la formación y acumulación de capital social.

El matiz ideológico que presenta esta teoría no es ajeno al fomento de los intereses individuales por encima de los sociales, dista mucho de la perspectiva cubana de asociación donde se resalta la importancia de la transformación moral de los individuos a través de la educación y de su capacidad de asociarse en el trabajo y el estudio, baso el precepto martiano de que “ni la teoría de los héroes vale más en el mundo lo que la de la asociación” (6)

Otro sociólogo capitalista, conocido por sus concepciones acerca del fin de la historia, es F. Fukuyama, quien en 1996 publica “Confianza. Las virtudes sociales y la capacidad de generar prosperidad” (7). Al definir el capital social como “la capacidad que nace de la confianza en sociedad o en determinados sectores de esta. Puede estar personificado en el grupo más pequeño y básico de la sociedad, la familia, así como en el grupo más grande de todos, la nación y en todos sus grupos intermediarios. El capital social difiere de otras formas de capital humano en cuanto que en general es creado y transmitido mediante mecanismos culturales como la religión, la tradición o los ámbitos históricos” (8).

Se notan aspectos coincidentes con los sociólogos anteriores, como el predominio de la confianza, entendida por este autor como la expectativa que surge dentro de una comunidad de comportamiento normal, honesto y cooperativo, basado en normas comunes que pueden referirse al valor de la naturaleza de Dios o la justicia, pero también a las pautas profesionales y los códigos de conducta. La confianza se sustenta en valores éticos que hacen más eficiente, la asociación.

Al igual que los anteriores, sitúa el capital humano dentro del capital social, a diferencia de ellos enfatiza en el papel de la cultura, así el capital social se estructura a partir de un conjunto de virtudes sociales que no se adquieren por decisiones individuales sino por los comportamientos sociales relacionados con la cultura, por ello al establecer las diferencias entre éste y “Otras formas de capital humano”, considera a éste último como la capacitación o la educación que parte de la decisión del individuo de invertir en él yendo a la institución escolar.

Aunque en esta concepción se vislumbran errores conceptuales en cuanto al proceso educativo como proceso de apropiación cultural que implica la unidad dialéctica en estrecha relación entre: hombre – sociedad – cultura – educación, un elemento a destacar, que no aparece en los anteriores autores referidos, es la precisión de varias fuentes de sociabilidad en la formación del capital humano: la familia, la nación y los grupos intermedios (organizaciones), aunque al igual que Putman considera que la asociación es espontánea.

Estos sociólogos no alcanzaron a ver el proceso de socioindividualización como una función de la educación, entendida en su sentido más amplio, como las influencias que ejerce toda la sociedad en el individuo y que el desarrollo individual bajo las influencias educativas por su contenido social es unidad dialéctica entre objetivación y subjetivación de los contenidos sociales.

En estos sociólogos se advierte una sobrevaloración del aspecto social en el procesoceso de socialización sin que llegaran a comprender que ésta es una vía para la individualización que se produce a través de la actividad y la comunicación y no se reduce a las conductas ni al cumplimiento de normas y de patrones a seguir.

Son disímiles las definiciones de capital humano, las mismas han sido elaboradas desde lo individual, lo empresarial o lo social, en su gran mayoría por economistas burgueses asociadas al crecimiento, bienestar económico y la gestión empresarial, donde predomina un enfoque de costo – inversión – beneficio individual.

Desde la lógica burguesa el capital humano es una forma más de capital, sujeta a las mismas influencias que otras. Investigadores como: la Dra. Yasmín Vázquez Ortiz, el MSc. Carlos Lazcano Herrera y la Dra. Elena Font Grampera coinciden en que esta premisa burguesa parte de identificar las cualidades de las personas con el capital humano como fuente generadora de riquezas o beneficios futuros, estableciendo una analogía entre la formación del capital humano y la fuerza de trabajo que desvirtúa la explotación del trabajo ajeno como única fuente de capital, encubriendo ésta con las capacidades propias del sujeto al no tener en cuenta la diferencia entre la mercancía fuerza de trabajo y el trabajo; la primera poseedora de la capacidad para trabajar y crear un valor superior al suyo propio y el segundo como proceso productivo que consume esa capacidad. Por tanto en este contexto la categoría capital humano constituye un fetiche pues las capacidades del sujeto encubren la explotación del trabajo ajeno.

En la sociedad socialista cubana el análisis es diferente ya que la categoría es asumida desde posiciones dialéctico – materialista y martiana. Dejando claro que el concepto no forma parte del sistema categorial del marxismo ni aparece reflejado en la obra martiana. Lo que no quiere decir que un análisis de estas ideas a la luz de nuestros días dé muestra de sobrados argumentos para una fundamentación teórica del concepto.

En “Crítica al Programa de Gotha”, C. Marx habló del ser humano enriquecido a partir de una formación integral que en la sociedad socialista ocurre en estrecha unidad con el desarrollo de las fuerzas productivas. Basta sólo releer aquella tesis muy utilizada en los estudios de Economía Socialista que plantea que: “cuando con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezca también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse el estrecho horizonte del derecho burgués” (9).

Casi simultáneamente, en otras latitudes, J. Martí escribía a su hijo: “tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti” (10).

En ambos pensamientos se hace explícito que el ser humano se enriquece y que dicho enriquecimiento no ocurre espontáneamente sino que es un proceso mediado por la educación y la apropiación de la cultura.

Por otro lado si volvemos a la página 455 del tomo I de “El Capital” encontraremos que allí Marx plantea que las dos fuentes originales de toda riqueza son la tierra y el hombre. ¿Por qué el ser humano origina riquezas? Por sus capacidades, habilidades, conocimiento y cultura. Ahí está su riqueza y también su diversidad, lo que queda expresado claramente en la formulación del principio de distribución socialista: ¡De cada cual su capacidad a cada cual según su trabajo! Nótese el papel, que según Marx, desempeñan las capacidades humanas en el desarrollo económico. Una lectura pedagógica de esta fórmula económica da muestra de que las capacidades humanas son diversas y por tanto el desarrollo de las potencialidades del individuo como fuente de riqueza social, a partir de acciones educativas intencionales debe prestar mayor atención a la diversidad.

Otro punto de vista en el análisis lo plantea el destacado economista español Manuel Tovar (11), quien considera en tiempos de Marx, las máquinas transferían al producto su valor, hoy han perdido esa capacidad siendo adquirida por el conocimiento y que Marx no se disgustaría por la inversión en Educación.

Este elemento no fue desconocido por C. Marx ya que en la página 127 del tomo III de “El Capital”, éste señala la diferencia entre el trabajo inmediato y el trabajo en general, considerando este último como “todo trabajo científico, todo descubrimiento, todo invento” (12) que depende en parte de la cooperación con otras personas. Por ello en la producción se transforman las materias primas en productos al mismo tiempo que se transmiten habilidades y conocimientos de un trabajador a otro, creándose nuevas riquezas que implica un valor agregado que todo trabajo en general añade al producto.

Estos elementos se concretan y sintetizan en el pensamiento de F. Castro: “¿Dónde está el secreto? En el hecho real de que el capital humano puede más que el capital financiero. Capital humano implica no sólo conocimientos, sino también ―y muy esencialmente― conciencia, ética, solidaridad, sentimientos verdaderamente humanos, espíritu de sacrificio, heroísmo, y la capacidad de hacer mucho con muy poco”. (13)

Según la Dra Yasmín Vázquez los rasgos fundamentales de la concepción de F. Castro sobre capital humano son los siguientes:
· El capital humano es entendido como capacidades creadoras de valor en dos planos: ético y cognoscitivo.
· El análisis se realiza desde el proceso de construcción socialista en Cuba, donde el desarrollo social constituye el objetivo fundamental.
· El proceso de reproducción del capital humano entendido como reproducción de medios materiales o riqueza económica y de nuevos valores y modo de pensar como vía fundamental para la liberación del individuo y de desarrollo humano.

Habría que añadir a estos rasgos el papel de la educación y la cultura como factores claves para la formación y desarrollo del capital humano.

Desde este punto de vista la definición de capital humano se diferencia del capital financiero, dista mucho de ser una forma de capital y adquiere un carácter multidimensional que puede se analiza desde varias disciplinas: Economía, Filosofía, Psicología, Sociología, Pedagogía y otras.

Este principio económico cobra gran importancia en la comprensión del concepto de capital humano expresado por F. Castro; así como para la actividad pedagógica, ya que revela desde fórmulas económicas que los individuos se diferencian entre otras cosas por sus capacidades, ofreciendo un punto de vista metodológico de gran valor para el trabajo educativo, la atención a la diversidad en el desarrollo de las potencialidades,

Para la Pedagogía es importante no perder de vista la relación dialéctica que se establece entre individuo – personalidad – individualidad – sociedad desde los papeles económicos representados por los hombres, según Marx, estos son personificaciones de las relaciones económicas; o sea las personas se definen por sus actitudes respecto al mundo que les rodea y a otras personas en estrecho vínculo con el papel real que desempeñan en la vida y su importancia está determinada por las fuerzas histórico – sociales de que es portadora, "nos hemos limitado a enfocar las personas como categorías personificadas y no con su personalidad individual".(14) Un análisis de la personalidad desde esta perspectiva permite atender diferenciadamente el desarrollo de las capacidades individuales en estrecha unidad con la formación de valores y actitudes en correspondencia con las actuales exigencias.

La dimensión pedagógica de la concepción de capital humano en F. Castro se expresa en:
La escuela como institución social que organiza y dirige la formación del capital humano en Cuba.
El rol del educador como único profesional preparado para ejercer la función social de guiar y dirigir este proceso en la escuela.
Se expresa el vínculo entre el desarrollo humano y la formación de la personalidad en correspondencia con la época que le ha tocado vivir.
Plantea la necesidad de la apropiación de una cultura general integral mediante influencias educativas intencionales.
Resalta el papel de la formación de valores ético – morales en la formación del capital humano.

En Cuba el ser humano enriquecido aporta un valor agregado al servicio que presta, que no es sólo económico; es esencialmente ético – moral. Este valor agregado tiene un carácter social y su beneficio no es individual sino colectivo, para toda la humanidad, haciendo valer la máxima martiana “Patria es humanidad”, hoy se comparte nuestro capital humano con otros pueblos.

Su esencia es verdaderamente humanista, no tiene por base el sentido mercantil ni el afán de riquezas. Su premisa básica es la existencia de un Estado que se ocupa y preocupa por su formación, renovación y desarrollo mediante la inversión en programas sociales que enriquecen al individuo para beneficio de toda la humanidad.

El concepto ha sido definido por varios científicos cubanos a partir de las premisas metodológicas expresadas desde la práctica política de Fidel Castro, otros son más conservadores y prefieren no hacer alusión al término, lo cierto es que el concepto de capital humano es hoy objeto de debate y polémicas en la comunidad científica cubana.

José Alipio Suárez (15) ofrece como elementos para una definición, los siguientes:
Hombre con dominio de la ciencia.
Saber hacer con conciencia.
Hacer con conocimiento.
Valores revolucionarios y humanos.
Si bien son elementos que quedan implícitos dentro de la concepción revolucionaria y del contexto actual, donde el conocimiento adquiere una significación esencial, desde el punto de vista operativo quedan fuera los indicadores esenciales del capital humano.

Carlos Lazcano y Elena Font (16) profundizan en el tema partiendo de la diferenciación entre el término capital humano y recursos humanos. Según ellos el primero es un recurso intangible, en tanto expresa cualidades o características de las personas tales como: formación, escolarización, educación, salud, condiciones de vida y trabajo e información. Mientras que el segundo son recursos tangibles en una organización pues expresan cantidad, salarios, contrataciones, jubilaciones, entre otras.

Estos autores otorgan gran significación en la definición de capital humano a las características que forman parte de una persona en su actividad social, incluyendo los aspectos psíquicos y biológicos, que al ser utilizados en la innovación, añaden o crean valor, incluyendo los sentimientos y valores humanos.

Conclusiones

El concepto de capital humano, en su desarrollo histórico – lógico ha sido esencialmente trabajado por economistas burgueses quienes consideran que es una forma más de capital, sujeta a las mismas influencias que otras., estableciendo una analogía entre la formación del capital humano y la fuerza de trabajo que desvirtúa la explotación del trabajo ajeno como única fuente de capital.
En la sociedad socialista cubana la categoría es asumida desde posiciones dialéctico – materialista y martiana. Dejando claro que el concepto no forma parte del sistema categorial del marxismo ni aparece reflejado en la obra martiana.
La concepción de Fidel Castro sobre capital humano alcanza una dimensión pedagógica, expresada en la importancia que otorga a la educación, la cultura y la formación de valores morales para el desarrollo y enriquecimiento del capital humano.





Referencias

(1) Ministerio de Economía y Planificación. Elementos sobre el capital humano. Definiciones, conceptos e indicadores. Oficina Nacional de Estadísticas. 2003, p 4.
(2) (2)Marx C: El Capital. Tomo 1. Ed Ciencias Sociales. La Habana. 1973, p 317.
(3) Besada B: Historia del pensamiento económico. T I. Selección de textos. Ed Ciencias Sociales. La Habana. 1976, p 306.
(4) Coleman J: Social Capital in the Creation of Human Capital. University of Chicago Press, 1988, p 95 – 120.
(5) Putman R: Citado por Restrepo Piedad P: Capital social, crecimiento económico y políticas. En Lecturas de Economía. Departamento de Economía. Facultad de Ciencias Económicas. C.I.E. Universidad de Antioquia. Nª 48. enero – junio de 1998.
(6) Valdés Galárraga R: Diccionario del pensamiento martiano. Ed Ciencias Sociales. La Habana. 2004, p 48.
(7) Fukuyama F: “Confianza. Las virtudes sociales y la capacidad de generar prosperidad” Buenos Aires. México. Ed Atlántida.
Idem: p, 45.
(8)Ibidem.
(9) Marx C: “Crítica al Programa de Gotha” Obras Escogidas. Tomo Único. Ed Progreso. Moscú. s/f, p 335.
(10)Martí J. Ismaelillo Ed Pueblo y Educación. La habana. 1990, p 9.
(11)Mensaje recibido de mtovar@um.es, Mon, 3 Jun 2002 21:27:17 +0200 (CEST) (Tomado de MSc. Carlos Lazcano Herrera y Dra. Elena Font Graupera www.uh.cu/facultades/economia/Contenido/ 2006)
(12)Marx C: El Capital. Tomo III. Ed Ciencias Sociales. La Habana. 1973, p 127.
(13)Castro Ruz Fidel: Discurso pronunciado en el acto con motivo de la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina. 20 de agosto de 2005. Tomado de Sitio Web www.cuba.w ∕gobierno ∕discursos∕
(14)Marx C: El Capital. Tomo 1. Ed Ciencias Sociales. La Habana. 1973, p180
(15)Suárez Alipio José. Conferencias en la Escuela Superior del PCC “Ñico López”. 2006.
(16)Lazcano C. y Font E.Capital Humano, en busca de un contexto. www.uh.cu/facultades/economia/Contenido/

1 comentario:

Nancy Chacón dijo...

Ya revisé el blog y me parece muy bien, debemos invitar a nuestros colegas de la Cátedra para que abran los suyos con las líneas temáticas que desarrollan.

Es muy importante dar nuestra visión de la importancia de la economía asociada a la moral y los valores humanos.

Las calamidades y degradación humanas tienen su fuente en los problemas económicos, injusticia y exclusión , que se generan en las sociedades de explotación de clases ahondando las desigualdades y el abandono del individ uo a su propia suerte, ¿De qué valores hablamos en tales condiciones?