La cultura económica en la actual Batalla de Ideas
Dra. C. Olga Rosa Cabrera Elejalde
Dos claves básicas de la actual Batalla de Ideas son: por la educación y la cultura y contra las consecuencias de la crisis económica que azota a la humanidad. La estrecha unidad que existe entre estos aspectos se sintetiza en la Estrategia Económica Nacional que al calor de esta batalla. A partir del año 2003 se inicia una nueva etapa en el estilo de trabajo y dirección de la economía nacional, la cual tiene como objetivo priorizado alcanzar la invulnerabilidad económica, propósito que trasciende a un plano político pues de ello depende la continuidad del proceso revolucionario.
Para alcanzar este fin es necesario que la población se apropie de la cultura económica que se corresponda con los intereses de la sociedad cubana; entendiendo ésta, como una demanda educativa social, el profesional de la educación debe desempeñar un rol esencial en la formación y desarrollo de esta esfera de la cultura, como un eslabón más de la cultura general integral de la cual no sólo debe ser portador sino además transmisor. Sin embargo, este ha sido uno de los temas menos trabajados en las investigaciones científicas, a pesar de toda la riqueza del pensamiento revolucionario en esta dirección.
El propósito de este trabajo es fundamentar las raíces históricas de la cultura económica de la sociedad cubana desde un enfoque ético – axiológico y humanista para su apropiación y desarrollo.
A partir de un minucioso estudio de las obras de Marx, Engels y Lenin, así como sus seguidores; entre ellos A. Gramsci, en su articulación con el pensamiento revolucionario cubano que va desde J. Martí, Enrique J. Varona, pasando por Mella, Guiteras, Carlos R. Rodríguez hasta llegar a E. Guevara, A. Peña y P. Guerra, A. Hart, O. Martínez y F. Castro como síntesis integradora; se logra sistematizar las interacciones de la economía con otros fenómenos sociales, específicamente con la ideología, la educación y la cultura. Lo cual se expresa en el tratamiento de los conceptos conciencia económica, ideología económica y cultura económica en su estrecha unidad dialéctica.
La conciencia económica es una forma de de la conciencia social que constituye el reflejo más cercano y directo del ser social que brota de una base económica dada; es producto de la interacción de los sujetos sociales en la actividad productiva, de donde surgen puntos de vista, representaciones, sentimientos y estados de ánimo, sistemas de opiniones y concepciones acerca de la vida económica que estimula su actividad, afianzando, acelerando o retardando el desarrollo de la base económica.
Ella se expresa en las relaciones económicas y sociales que se establecen desde las prácticas económicas más simples y cotidianas hasta las más complejas, institucionalizadas o no por la clase que detenta el poder político. La misma constituye un componente esencial de la cultura económica y forma parte de la ideología.
La educación de la conciencia económica no se reduce a desarrollar reflejos conscientes y actitudes positivas hacia la actividad laboral o el ahorro de recursos energéticos, ella implica además; reflejar científicamente los fundamentos de la ciencia y la técnica contemporánea, expresar opiniones, puntos de vista, sentimientos, valores y apropiarse de actitudes que se correspondan con la ideología dominante, por ello fomentar el desarrollo de la conciencia económica desde posiciones científicas; o sea, desde la ideología económica revolucionaria es de vital importancia.
La ideología económica constituye el nivel más elevado y complejo de la conciencia económica, expresión de un sistema de opiniones, representaciones, concepciones teóricas, ideas e ideales respecto a las actividades económicas; en correspondencia con los intereses de una clase social determinada y sus escalas de valores. Se expresa en el pensamiento, las doctrinas, la política y los proyectos económicos; así como en las relaciones sociales entre los individuos.
Ella está en estrecha relación con otras formas ideológicas (política, moral, jurídica, filosófica, científica, artística y religiosa), se ha profundizado en las relaciones entre las ideologías económica, política y la moral, abstracción que no significa no tener en cuenta otras relaciones para los análisis correspondientes.
Para establecer estos nexos, se parte de la tesis leninista de que "la política es la expresión concentrada de la economía" (Lenin: 1961e: 352), la cual ha sido muy utilizada por políticos e investigadores. Algunas interpretaciones mecanicistas de ésta; tanto por políticos como por teóricos, conduce a las más disímiles posiciones.
No se puede perder de vista que la relación Economía – Política posee mediaciones complejas marcadas por el hombre, sus convicciones y valores, que constituyen el filtro concentrador que transfiere a la política el hecho económico.
Para E. Guevara (1960 b), la unidad entre economía y política constituye una de las claves básicas de la construcción comunista, al abordar la importancia de la mencionada tesis leninista para la dirección de la economía socialista, parte de que la racionalidad económica expresa la óptima utilización de los recursos en función del desarrollo multilateral de la sociedad y la educación comunista.
Fidel Castro (1999) ha reiterado la idea de que hoy los economistas deben ser políticos y los políticos deben serlo con un mínimo de conocimientos económicos, ya que esta es la base realmente sobre la cual se está jugando el destino de la humanidad y se desarrollan las luchas. En el Discurso Clausura de V Congreso del PCC hace un llamado a “elevar a un peldaño superior de conciencia sobre las tareas económicas” (…) indisolublemente asociadas a las tareas políticas.” (Castro F: 1997: 155)
Desde esta posición, la política refleja los intereses económicos de la clase que está en el poder, es la manifestación concreta de ellos en sus relaciones y luchas.
En la sociedad socialista la unidad de los conocimientos, habilidades y destrezas económicas con los valores; es lo que hace efectivo la conciencia económica, expresada en conductas positivas y ejemplares en la construcción de la economía.
Por otra parte, la interrelación dialéctica entre las ideologías económica y política se articula con la moral, forma de la conciencia social que interactúa con todos los fenómenos sociales. En la medida que expresa estados de ánimo, sentimientos, emociones, necesidades, intereses, motivos e intenciones; que se manifiestan en los actos de conducta moral relacionados con los hechos económicos, ella depende también de las variaciones que sufre la psicología social y la conciencia económica.
Esta especificidad de la conciencia moral permite descubrir tras los hechos, actos y comportamientos de los individuos como agentes económicos, una explicación. El comportamiento moral funciona como un barómetro indicando cuando algo anda mal en materia económica, en tanto la moral refleja las condiciones materiales de existencia humana. Por ello, cuando aparecen situaciones de crisis económicas se advierten también crisis éticas y estas a su vez constituyen los primeros síntomas de una economía enferma.
A partir de la significación social de cada resultado de la actividad humana, se conforma en correspondencia con los intereses de la clase social que detenta el poder político un “sistema objetivo de valores” (Fabelo: 1996) que es dinámico, cambiante y depende de las condiciones históricas, en el cual se integran los valores morales: “significaciones sociales positivas, en contraposición al mal de los fenómenos que con carácter valorativo normativo orientan la actitud y conducta de los seres humanos hacia el Progreso Moral”. (Chacón N: 2002: 23)
Sin embargo, no siempre hay coincidencia entre el sistema objetivo de valores y el reflejo individual y colectivo, cada sujeto conforma su propio “sistema subjetivo de valores” (Fabelo: 1996); por ello la sociedad debe organizarse y funcionar sobre la base de un “sistema de valores instituidos y reconocidos oficialmente.” (Fabelo: 1996)
Así, en las relaciones sociales actúan toda una serie de mecanismos de regulación y autorregulación que aseguran la reproducción y desarrollo de los valores instituidos, de los cuales emana la ideología oficial, ellos son: los mecanismos económicos, las instituciones políticas, el derecho y la moral; todos ellos en interrelación dialéctica participan del proceso de “internalización de las condiciones externas a las internas en la actividad psíquica humana” (Vygotski: 1987:92) mediante procesos educativos de influencias sociales donde la escuela, el maestro, los compañeros, la familia, la comunidad y las organizaciones sociales y políticas, actúan también como reguladores de la actividad y la conducta del individuo.
Como se ha analizado, la conciencia económica, política y moral interactúan mutuamente y requieren de la educación para su desarrollo, especialmente de la educación ideológica
Como se ha analizado, la conciencia económica, política y moral interactúan mutuamente y requieren de la educación para su desarrollo, especialmente de la educación ideológica.
En las obras de V.I. Lenin, quien tiene el mérito de haber desarrollado la teoría marxista sobre la moral, se destaca que el fin de la educación comunista es la moral. (Lenin V. I: 1961g: 483). Para J. Martí (2004), la utilidad de la virtud en el desarrollo social y el mejoramiento humano, implica que el ser humano aprenda la virtud en la historia de la humanidad, las relaciones sociales y la cultura heredada por toda la humanidad, lo que expresa un punto de contacto más con el pensamiento marxista – leninista y el enfoque histórico cultural en la psicología de orientación dialéctico - materialista.
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Julio A. Mella, heredero de la tradición martiana y marxista – leninista, escribió: “maestro es aquel que forma el carácter del alumno, y por lo tanto, el que moldea, como artista hábil el futuro de la sociedad en el aula” (Citado por Moray M: 2002:35), Anibal Ponce, planteó: “todo el que enseñe está en la obligación moral de inclinarse cordialmente sobre el drama humano y compartir sus inquietudes y dolores” (Citado por Moray M: 2002:184), Ernesto Guevara (1990 b) prestó gran atención al estímulo moral como fuente de educación económica, factor imprescindible para la desenejenación del trabajo en el socialismo. Fidel Castro (2002) sintetiza esta idea planteando:”…educar es sembrar valores, es desarrollar una ética, una actitud ante la vida.” (Castro F: 2002 b: 3)
Sin pretender reducir lo ideológico a lo moral, a partir del estudio anterior; se deduce que el desarrollo de la conciencia moral por su contenido humanista, axiológico y formativo, su carácter cognoscitivo, orientador y regulador es el núcleo integrador de la educación ideológica; así, a partir de la educación moral se puede enfocar la formación y desarrollo de la conciencia económica en su estrecho vínculo con la conciencia política y lo ideológico en su sentido más amplio.
Valores ético – económicos
· Compromiso con el desarrollo económico y social del país.
· Cooperación profesional con otros pueblos y entre colegas.
· Amor por el trabajo.
· Disciplina laboral y social.
· Responsabilidad en y para el trabajo.
· Cumplimiento del deber de contribuir con su trabajo al desarrollo de la sociedad.
· Responsabilidad social y material.
· Actitud positiva y activa ante la solución de los problemas económicos de la sociedad.
· Espíritu crítico ante el desvío de recursos, la malversación y las ilegalidades económicas.
· Cuidado y custodia de la propiedad social socialista.
· Ahorro de recursos económicos.
· Sentimiento de copropietario colectivo de los medios de producción fundamentales.
· Racionalidad en el consumo sostenible de los recursos naturales y materiales.
· Justicia en el trato a personas en desventajas físicas, económicas y sociales.
· Eficiencia económica.
· Optimismo, sencillez, ejemplaridad, firmaza en las ideas.
· Creatividad y participación social.
Los fundamentos de estos nexos no se agotan en el análisis anterior sino que forman parte de una relación más global, la que se establece ente cultura y economía, que ha sido trabajada por varios autores; autores marxistas como Gramsci (1997) abordan la temática de la importancia de la cultura económica para la sociedad, a su criterio el método de la investigación económica no debe estar determinado por las fuentes literarias, sino que debe nacer de las exigencias críticas y culturales de actualidad a las que se quiere dar solución científica, este autor otorga gran importancia a la crítica y la polémica en el sentido de que “debe responder al planteamiento de los problemas económicos que se han dado en un país determinado por la cultura económica más difundida y por los economistas oficiales en auge.” (Gramsci: 1997: 18)
Varona (2002) en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, vincula el desarrollo económico a la cultura, la ideología y los valores de la Patria. Según este autor “la cultura está en el mismo centro de las exigencias apremiantes de la economía política moderna, en la cual se revelan las grandezas y limitaciones humanas.” (Hart 2001: 89)
Alberto Peña García y Pablo Guerra Bonachea (1990); “La conciencia económica en la conciencia social” plantean que el camino hacia una cultura económica de masas, “exige como necesidad prioritaria el desarrollo incesante de la conciencia económica del pueblo”. (Peña G. Y Guerra B: 1990: 30)
O. Martínez (1996), plantea la necesidad de articular, adaptar, actualizar a los clásicos del marxismo con las realidades contemporáneas e incluso crear un pensamiento económico marxista cubano, a partir de la rica herencia cultural del pueblo cubano que tiene sus raíces en el siglo XIX.
Olga Lidia Reyes Piña (1998), quien resalta la importancia de la superación económica en los directivos de las instituciones universitarias
Sin embargo las raíces más profundas de estos lazos se encuentran en la obra cumbre de Carlos Marx. La mercancía es el elemento material que media la relación entre cultura y economía, nexos que son explicados por C. Marx (1973a), cuando analiza el surgimiento y desarrollo de las formas del valor, al señalar: “(…) la materialización del valor de las mercancías, por ser la mera “existencia social” de estos objetos, sólo puede expresarse mediante su relación social con todos los demás”. (Marx C: 1973 a: 34) O sea, el intercambio mercantil es un hecho sociocultural mediado por las relaciones sociales que se establecen en el proceso de trabajo.
Teniendo en cuenta los referentes anteriores la autora de este trabajo define la cultura económica, como el sistema complejo de interacciones sociales que se establecen en el proceso de producción de bienes materiales y servicios en un contexto histórico determinado que trascienden a toda actividad humana, se revela a través de los conocimientos, los modos de actuación, la conciencia económica, incluye las habilidades y destrezas adquiridas en el proceso de desarrollo y enriquecimiento humano, y se expresa en la creación y conservación de valores materiales en estrecha relación con los valores ético – económicos y espirituales en general.
La cultura económica trasciende directamente a la práctica; actividad material adecuada a fines concretos: la producción de bienes materiales y servicios; como proceso mediato esencial, objetivo y vital para la existencia humana, que tiene como núcleo el trabajo. Así como a la práctica social revolucionaria, ella permite apropiarse activamente de los conceptos básicos de la construcción socialista, la participación social crítica, constructiva y transformadora que enriquecen el legado cultural en función del desarrollo económico y social del país.
El desarrollo de la conciencia económica en su estrecho vínculo con la política y la moral, como elementos que forman parte del contenido de la cultura económica, se trabajaron con anterioridad, al igual que su manifestación en la actividad valorativa o axiológica. Los conocimientos económicos son valorados desde el punto de vista moral y político - ideológico alcanzando cierta significación para el ser humano. En el intercambio de actividad entre los sujetos mediante la comunicación, la actividad valorativa deviene en medida normativa - reguladora de las relaciones económicas y son asimilados los valores ético – económicos, sobre la base de estos patrones sociales se concretan los modos de actuación en la actividad económica, profesional y laboral.
La trascendencia de la cultura económica a la actividad cognoscitiva se hace evidente en la necesidad de los sujetos de asimilar conocimientos técnicos, tecnológicos y teóricos de la economía, en correspondencia con el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. La asimilación desarrolladora de sus contenidos resulta de vital importancia para comprender, actuar y transformar la realidad económica, produciendo nuevos conocimientos a partir de la práctica y experiencia acumulada.
Entendida la cultura económica en su enfoque histórico – cultural e ideológico es posible encontrar sus raíces culturales en todo lo producido por la humanidad desde el punto de vista material y la producción espiritual de los ideólogos de la economía.
El siglo XXI abrió sus puertas con el predominio a nivel mundial de una cultura económica basada en las teorías y prácticas del “mercado todopoderoso,” herencia recibida del pensamiento económico liberal clásico, que tuvo en A, Smith (1723-1790), su principal exponente; quien propuso una Ética de Mercado basada en el respeto a la propiedad y el contrato, la formulación de normas para la no intervención del Estado en los asuntos económicos, plantea que el equilibrio social es garantizado por el mercado, promueve el egoísmo económico y el individualismo, limitando o vetando nuevos criterios valorativos; así, el valor queda incluido dentro de la estructura interna de la categoría económica (Cabrera O: 2004b: 8)
El neoliberalismo, imperante en nuestros días asume esta Ética de Mercado, la cual se convierte en archirreaccionaria con el pensamiento ético – económico de Friederich Hayek (1899-1992), catalogado por algunos el padre del neoliberalismo.
Así, el capitalismo monopolista y transnacionalidado, impone al mundo la globalización neoliberal, el auge de la especulación financiera (economía ficticia) en detrimento de la producción de bienes y servicios (economía real), ello implica la imposición de una cultura económica basada en los patrones del capitalismo parasitario, consumista e irracional, donde el trabajo deja de valer socialmente para convertirse en elemento de explotación y desigualdad.
La sociedad actual hereda un gran desarrollo tecnológico y científico que expresa el progreso, el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo del ser humano. Sin embargo este es uno de los factores más contradictorios de la herencia cultural recibida por la humanidad en el nuevo milenio, ya que persisten las desigualdades, el deterioro ambiental, la inequidad en la distribución de las riquezas, el analfabetismo y otros males sociales estrechamente relacionados con la economía. En fin, se sobrevalora el papel del aspecto económico, del crecimiento económico en el desarrollo, dejando a un lado el elemento sociocultural, los ideales de responsabilidad social y es frenada la conciencia promotora del cambio. (Cabrera O: 2004b: 9)
Por otro lado, la herencia cultural que ha dejado a la humanidad el Marxismo Leninismo, como síntesis teórica más abarcadora, científica y revolucionaria del legado cultural anterior a él, se erige en metodología de análisis y transformación de la realidad económica actual y de lucha contra la cultura económica capitalista.
Cuba hereda todo el legado que en materia de cultura económica la humanidad ha producido, tiene como soporte ideológico la doctrina económica marxista – leninista, las ideas económicas de pensadores marxistas que suceden a los clásicos y la fortaleza de una cultura económica basada en ideas nacionalistas, antiimperialistas y latinoamericanistas reflejada en las obras de destacados pensadores.
En la Ideología de la Revolución Cubana, el pensamiento económico se teje con el quehacer político - social y el enfoque ético – moral de los ideólogos más destacados de todos los tiempos. (Cabrera O: 2005a: 11)
Por ejemplo, J. Martí (1963 a) comprendió que la economía condiciona la política y que entre ambos fenómenos sociales hay una estrecha relación, plantea la necesidad de una segunda independencia para América Latina, la independencia económica. Se proyecta por un comercio entre los pueblos sano, inteligente, equivalente y aboga por la distribución justa y equitativa de las riquezas (Vitier C: 2002: 309), fue capaz de entender la unidad del desarrollo económico y la justicia social y la responsabilidad que el Estado debe asumir al respecto.
Guiteras, cuyo pensamiento económico es de gran profundidad política y ética, planteó la necesidad del socialismo para que Cuba se convierta en nación, se proyecta contra la propiedad privada y a favor de la dirección estatal de la economía, considera “la obra de gobierno (…) como prolongación y completamiento de la obra de la producción.” (Colectivo de autores: 1990:324).
Carlos R Rodríguez (1983), destaca el principio de la justicia como valor universal para el cual la condición básica es la unidad de lo económico y lo social. Imprime un enfoque cultural a la economía, el cual es enriquecido con un alto sentido ético y político, poniéndose de manifiesto en su crítica a la degradación moral del sistema de economía capitalista.
Ernesto Guevara fue un creador en la teoría y práctica de la edificación de la nueva sociedad. Fue el primero en el mundo, a mediados de los años 60 del siglo XX, en establecer la diferencia entre crecimiento y desarrollo, planteando la concepción del “desarrollo integral.” Uno de los aspectos más valiosos en su obra es la interrelación que establece entre economía y conciencia, (Guevara E: 1990a, 1998 b) su concepción acerca del papel del trabajo en la formación de la conciencia y la moral de los hombres y mujeres es de vital importancia para la construcción de la nueva sociedad que necesita además de un “hombre nuevo”, enfatizó en la importancia formativa del trabajo voluntario y de los estímulos morales como elementos claves para la desalienación del trabajo. (Guevara E: 1998 a)
Fidel Castro Ruz, expresa su pensamiento económico desde su actividad político – social como máximo líder de la Revolución Cubana. En la década del 70 del siglo XX muestra de su capacidad para captar la interrelación dialéctica entre Economía, Política y Ética al analizar la crisis económica y social del mundo, (Castro Ruz F: 1976) lo que le permite además en la década de los 80 emprender la lucha y esbozar las más brillantes ideas acerca del dilema de la Deuda Externa y el Nuevo Orden Internacional con argumentos irrefutables desde el punto de vista económico, matemático, social y ético para hallar una verdadera solución a este problema.
En los años 90 realiza un análisis crítico intenso acerca de la globalización neoliberal, las consecuencias económicas, sociales y ecológicas que de ella se desprenden, así como en el deterioro de los valores éticos universales como la equidad, la soberanía y la solidaridad. (Castro Ruz F: 1999) En los primeros años del siglo XXI, refuerza la tesis de la unidad del desarrollo económico y social para la construcción socialista y destaca el papel de la Educación y la Cultura para la lucha contra la crisis económica, así como su impacto en el capital humano. Su pensamiento económico desde el punto de vista de la política interna ha estado matizado por su énfasis en el desarrollo de la cultura y conciencia económicas del pueblo, resaltando la importancia de la formación de valores ético – económicos como: el ahorro y la eficiencia. (Castro Ruz F: 2002, 2003, 2004)
El Dr. C. Armando Hart Dávalos, enfatiza en estos aspectos al analizar las causas fundamentales que implicaron el derrumbe del campo socialista en Europa Occidental y la URSS, al respecto señala: “no basta un programa económico social de beneficio para todos, era necesario que fuera acompañado de la exaltación de la ética como un elemento clave para la estabilidad de los sistemas sociales,” (Hart A: 2001: 89) evidenciando que la Economía Política no puede ser ajena a la Ética, al desarrollo moral de los individuos.
Como se puede apreciar una regularidad del pensamiento revolucionario cubano es la interacción Economía - Política - Ética, para nuestros ideólogos más destacados no se puede desvincular el desarrollo económico de lo social, de la política, de la defensa de la nación, la soberanía, la dignidad y la independencia (Cabrera O: 2005: 21)
Resumiendo
· La conciencia económica, cuyo nivel más elevado es la ideología económica, está en estrecha relación con el resto de las formas de la conciencia social, específicamente las relaciones que se establecen entre la economía, la política y la moral como formas de la conciencia social, trascienden a la Educación.
· En la formación y desarrollo de la conciencia económica actúan toda una serie de mecanismos de regulación social que forman parte del proceso progresivo de regulación externa a la interna en la actividad psíquica humana relacionada con la economía y están en estrecha relación con los procesos educativos intencionales.
· Las raíces culturales de la superación profesional por el desarrollo de la cultura económica en los docentes se hallan en el desarrollo de las fuerzas productivas, la historia del pensamiento económico universal y en las ideas pedagógicas vinculadas a la educación económica, cuyo núcleo esencial se encuentra en la Ideología de la Revolución Cubana.
· Los programas sociales que se han venido desarrollando al calor de la Batalla de Ideas y la lucha por alcanzar la invulnerabilidad económica, no sólo tienen profundas implicaciones humanas y sociales, sino que constituyen el elemento decisivo para garantizar nuestro desarrollo y la continuidad del proceso revolucionario, pues aseguran el indispensable capital humano para alcanzarlo.
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sábado, 10 de enero de 2009
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