sábado, 10 de enero de 2009

La cultura económica en la actual Batalla de Ideas

La cultura económica en la actual Batalla de Ideas
Dra. C. Olga Rosa Cabrera Elejalde

Dos claves básicas de la actual Batalla de Ideas son: por la educación y la cultura y contra las consecuencias de la crisis económica que azota a la humanidad. La estrecha unidad que existe entre estos aspectos se sintetiza en la Estrategia Económica Nacional que al calor de esta batalla. A partir del año 2003 se inicia una nueva etapa en el estilo de trabajo y dirección de la economía nacional, la cual tiene como objetivo priorizado alcanzar la invulnerabilidad económica, propósito que trasciende a un plano político pues de ello depende la continuidad del proceso revolucionario.

Para alcanzar este fin es necesario que la población se apropie de la cultura económica que se corresponda con los intereses de la sociedad cubana; entendiendo ésta, como una demanda educativa social, el profesional de la educación debe desempeñar un rol esencial en la formación y desarrollo de esta esfera de la cultura, como un eslabón más de la cultura general integral de la cual no sólo debe ser portador sino además transmisor. Sin embargo, este ha sido uno de los temas menos trabajados en las investigaciones científicas, a pesar de toda la riqueza del pensamiento revolucionario en esta dirección.

El propósito de este trabajo es fundamentar las raíces históricas de la cultura económica de la sociedad cubana desde un enfoque ético – axiológico y humanista para su apropiación y desarrollo.

A partir de un minucioso estudio de las obras de Marx, Engels y Lenin, así como sus seguidores; entre ellos A. Gramsci, en su articulación con el pensamiento revolucionario cubano que va desde J. Martí, Enrique J. Varona, pasando por Mella, Guiteras, Carlos R. Rodríguez hasta llegar a E. Guevara, A. Peña y P. Guerra, A. Hart, O. Martínez y F. Castro como síntesis integradora; se logra sistematizar las interacciones de la economía con otros fenómenos sociales, específicamente con la ideología, la educación y la cultura. Lo cual se expresa en el tratamiento de los conceptos conciencia económica, ideología económica y cultura económica en su estrecha unidad dialéctica.

La conciencia económica es una forma de de la conciencia social que constituye el reflejo más cercano y directo del ser social que brota de una base económica dada; es producto de la interacción de los sujetos sociales en la actividad productiva, de donde surgen puntos de vista, representaciones, sentimientos y estados de ánimo, sistemas de opiniones y concepciones acerca de la vida económica que estimula su actividad, afianzando, acelerando o retardando el desarrollo de la base económica.

Ella se expresa en las relaciones económicas y sociales que se establecen desde las prácticas económicas más simples y cotidianas hasta las más complejas, institucionalizadas o no por la clase que detenta el poder político. La misma constituye un componente esencial de la cultura económica y forma parte de la ideología.

La educación de la conciencia económica no se reduce a desarrollar reflejos conscientes y actitudes positivas hacia la actividad laboral o el ahorro de recursos energéticos, ella implica además; reflejar científicamente los fundamentos de la ciencia y la técnica contemporánea, expresar opiniones, puntos de vista, sentimientos, valores y apropiarse de actitudes que se correspondan con la ideología dominante, por ello fomentar el desarrollo de la conciencia económica desde posiciones científicas; o sea, desde la ideología económica revolucionaria es de vital importancia.

La ideología económica constituye el nivel más elevado y complejo de la conciencia económica, expresión de un sistema de opiniones, representaciones, concepciones teóricas, ideas e ideales respecto a las actividades económicas; en correspondencia con los intereses de una clase social determinada y sus escalas de valores. Se expresa en el pensamiento, las doctrinas, la política y los proyectos económicos; así como en las relaciones sociales entre los individuos.

Ella está en estrecha relación con otras formas ideológicas (política, moral, jurídica, filosófica, científica, artística y religiosa), se ha profundizado en las relaciones entre las ideologías económica, política y la moral, abstracción que no significa no tener en cuenta otras relaciones para los análisis correspondientes.

Para establecer estos nexos, se parte de la tesis leninista de que "la política es la expresión concentrada de la economía" (Lenin: 1961e: 352), la cual ha sido muy utilizada por políticos e investigadores. Algunas interpretaciones mecanicistas de ésta; tanto por políticos como por teóricos, conduce a las más disímiles posiciones.

No se puede perder de vista que la relación Economía – Política posee mediaciones complejas marcadas por el hombre, sus convicciones y valores, que constituyen el filtro concentrador que transfiere a la política el hecho económico.

Para E. Guevara (1960 b), la unidad entre economía y política constituye una de las claves básicas de la construcción comunista, al abordar la importancia de la mencionada tesis leninista para la dirección de la economía socialista, parte de que la racionalidad económica expresa la óptima utilización de los recursos en función del desarrollo multilateral de la sociedad y la educación comunista.

Fidel Castro (1999) ha reiterado la idea de que hoy los economistas deben ser políticos y los políticos deben serlo con un mínimo de conocimientos económicos, ya que esta es la base realmente sobre la cual se está jugando el destino de la humanidad y se desarrollan las luchas. En el Discurso Clausura de V Congreso del PCC hace un llamado a “elevar a un peldaño superior de conciencia sobre las tareas económicas” (…) indisolublemente asociadas a las tareas políticas.” (Castro F: 1997: 155)

Desde esta posición, la política refleja los intereses económicos de la clase que está en el poder, es la manifestación concreta de ellos en sus relaciones y luchas.

En la sociedad socialista la unidad de los conocimientos, habilidades y destrezas económicas con los valores; es lo que hace efectivo la conciencia económica, expresada en conductas positivas y ejemplares en la construcción de la economía.

Por otra parte, la interrelación dialéctica entre las ideologías económica y política se articula con la moral, forma de la conciencia social que interactúa con todos los fenómenos sociales. En la medida que expresa estados de ánimo, sentimientos, emociones, necesidades, intereses, motivos e intenciones; que se manifiestan en los actos de conducta moral relacionados con los hechos económicos, ella depende también de las variaciones que sufre la psicología social y la conciencia económica.

Esta especificidad de la conciencia moral permite descubrir tras los hechos, actos y comportamientos de los individuos como agentes económicos, una explicación. El comportamiento moral funciona como un barómetro indicando cuando algo anda mal en materia económica, en tanto la moral refleja las condiciones materiales de existencia humana. Por ello, cuando aparecen situaciones de crisis económicas se advierten también crisis éticas y estas a su vez constituyen los primeros síntomas de una economía enferma.

A partir de la significación social de cada resultado de la actividad humana, se conforma en correspondencia con los intereses de la clase social que detenta el poder político un “sistema objetivo de valores” (Fabelo: 1996) que es dinámico, cambiante y depende de las condiciones históricas, en el cual se integran los valores morales: “significaciones sociales positivas, en contraposición al mal de los fenómenos que con carácter valorativo normativo orientan la actitud y conducta de los seres humanos hacia el Progreso Moral”. (Chacón N: 2002: 23)

Sin embargo, no siempre hay coincidencia entre el sistema objetivo de valores y el reflejo individual y colectivo, cada sujeto conforma su propio “sistema subjetivo de valores” (Fabelo: 1996); por ello la sociedad debe organizarse y funcionar sobre la base de un “sistema de valores instituidos y reconocidos oficialmente.” (Fabelo: 1996)

Así, en las relaciones sociales actúan toda una serie de mecanismos de regulación y autorregulación que aseguran la reproducción y desarrollo de los valores instituidos, de los cuales emana la ideología oficial, ellos son: los mecanismos económicos, las instituciones políticas, el derecho y la moral; todos ellos en interrelación dialéctica participan del proceso de “internalización de las condiciones externas a las internas en la actividad psíquica humana” (Vygotski: 1987:92) mediante procesos educativos de influencias sociales donde la escuela, el maestro, los compañeros, la familia, la comunidad y las organizaciones sociales y políticas, actúan también como reguladores de la actividad y la conducta del individuo.

Como se ha analizado, la conciencia económica, política y moral interactúan mutuamente y requieren de la educación para su desarrollo, especialmente de la educación ideológica
Como se ha analizado, la conciencia económica, política y moral interactúan mutuamente y requieren de la educación para su desarrollo, especialmente de la educación ideológica.

En las obras de V.I. Lenin, quien tiene el mérito de haber desarrollado la teoría marxista sobre la moral, se destaca que el fin de la educación comunista es la moral. (Lenin V. I: 1961g: 483). Para J. Martí (2004), la utilidad de la virtud en el desarrollo social y el mejoramiento humano, implica que el ser humano aprenda la virtud en la historia de la humanidad, las relaciones sociales y la cultura heredada por toda la humanidad, lo que expresa un punto de contacto más con el pensamiento marxista – leninista y el enfoque histórico cultural en la psicología de orientación dialéctico - materialista.
.
Julio A. Mella, heredero de la tradición martiana y marxista – leninista, escribió: “maestro es aquel que forma el carácter del alumno, y por lo tanto, el que moldea, como artista hábil el futuro de la sociedad en el aula” (Citado por Moray M: 2002:35), Anibal Ponce, planteó: “todo el que enseñe está en la obligación moral de inclinarse cordialmente sobre el drama humano y compartir sus inquietudes y dolores” (Citado por Moray M: 2002:184), Ernesto Guevara (1990 b) prestó gran atención al estímulo moral como fuente de educación económica, factor imprescindible para la desenejenación del trabajo en el socialismo. Fidel Castro (2002) sintetiza esta idea planteando:”…educar es sembrar valores, es desarrollar una ética, una actitud ante la vida.” (Castro F: 2002 b: 3)

Sin pretender reducir lo ideológico a lo moral, a partir del estudio anterior; se deduce que el desarrollo de la conciencia moral por su contenido humanista, axiológico y formativo, su carácter cognoscitivo, orientador y regulador es el núcleo integrador de la educación ideológica; así, a partir de la educación moral se puede enfocar la formación y desarrollo de la conciencia económica en su estrecho vínculo con la conciencia política y lo ideológico en su sentido más amplio.

Valores ético – económicos
· Compromiso con el desarrollo económico y social del país.
· Cooperación profesional con otros pueblos y entre colegas.
· Amor por el trabajo.
· Disciplina laboral y social.
· Responsabilidad en y para el trabajo.
· Cumplimiento del deber de contribuir con su trabajo al desarrollo de la sociedad.
· Responsabilidad social y material.
· Actitud positiva y activa ante la solución de los problemas económicos de la sociedad.
· Espíritu crítico ante el desvío de recursos, la malversación y las ilegalidades económicas.
· Cuidado y custodia de la propiedad social socialista.
· Ahorro de recursos económicos.
· Sentimiento de copropietario colectivo de los medios de producción fundamentales.
· Racionalidad en el consumo sostenible de los recursos naturales y materiales.
· Justicia en el trato a personas en desventajas físicas, económicas y sociales.
· Eficiencia económica.
· Optimismo, sencillez, ejemplaridad, firmaza en las ideas.
· Creatividad y participación social.
Los fundamentos de estos nexos no se agotan en el análisis anterior sino que forman parte de una relación más global, la que se establece ente cultura y economía, que ha sido trabajada por varios autores; autores marxistas como Gramsci (1997) abordan la temática de la importancia de la cultura económica para la sociedad, a su criterio el método de la investigación económica no debe estar determinado por las fuentes literarias, sino que debe nacer de las exigencias críticas y culturales de actualidad a las que se quiere dar solución científica, este autor otorga gran importancia a la crítica y la polémica en el sentido de que “debe responder al planteamiento de los problemas económicos que se han dado en un país determinado por la cultura económica más difundida y por los economistas oficiales en auge.” (Gramsci: 1997: 18)

Varona (2002) en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, vincula el desarrollo económico a la cultura, la ideología y los valores de la Patria. Según este autor “la cultura está en el mismo centro de las exigencias apremiantes de la economía política moderna, en la cual se revelan las grandezas y limitaciones humanas.” (Hart 2001: 89)
Alberto Peña García y Pablo Guerra Bonachea (1990); “La conciencia económica en la conciencia social” plantean que el camino hacia una cultura económica de masas, “exige como necesidad prioritaria el desarrollo incesante de la conciencia económica del pueblo”. (Peña G. Y Guerra B: 1990: 30)

O. Martínez (1996), plantea la necesidad de articular, adaptar, actualizar a los clásicos del marxismo con las realidades contemporáneas e incluso crear un pensamiento económico marxista cubano, a partir de la rica herencia cultural del pueblo cubano que tiene sus raíces en el siglo XIX.
Olga Lidia Reyes Piña (1998), quien resalta la importancia de la superación económica en los directivos de las instituciones universitarias
Sin embargo las raíces más profundas de estos lazos se encuentran en la obra cumbre de Carlos Marx. La mercancía es el elemento material que media la relación entre cultura y economía, nexos que son explicados por C. Marx (1973a), cuando analiza el surgimiento y desarrollo de las formas del valor, al señalar: “(…) la materialización del valor de las mercancías, por ser la mera “existencia social” de estos objetos, sólo puede expresarse mediante su relación social con todos los demás”. (Marx C: 1973 a: 34) O sea, el intercambio mercantil es un hecho sociocultural mediado por las relaciones sociales que se establecen en el proceso de trabajo.

Teniendo en cuenta los referentes anteriores la autora de este trabajo define la cultura económica, como el sistema complejo de interacciones sociales que se establecen en el proceso de producción de bienes materiales y servicios en un contexto histórico determinado que trascienden a toda actividad humana, se revela a través de los conocimientos, los modos de actuación, la conciencia económica, incluye las habilidades y destrezas adquiridas en el proceso de desarrollo y enriquecimiento humano, y se expresa en la creación y conservación de valores materiales en estrecha relación con los valores ético – económicos y espirituales en general.

La cultura económica trasciende directamente a la práctica; actividad material adecuada a fines concretos: la producción de bienes materiales y servicios; como proceso mediato esencial, objetivo y vital para la existencia humana, que tiene como núcleo el trabajo. Así como a la práctica social revolucionaria, ella permite apropiarse activamente de los conceptos básicos de la construcción socialista, la participación social crítica, constructiva y transformadora que enriquecen el legado cultural en función del desarrollo económico y social del país.

El desarrollo de la conciencia económica en su estrecho vínculo con la política y la moral, como elementos que forman parte del contenido de la cultura económica, se trabajaron con anterioridad, al igual que su manifestación en la actividad valorativa o axiológica. Los conocimientos económicos son valorados desde el punto de vista moral y político - ideológico alcanzando cierta significación para el ser humano. En el intercambio de actividad entre los sujetos mediante la comunicación, la actividad valorativa deviene en medida normativa - reguladora de las relaciones económicas y son asimilados los valores ético – económicos, sobre la base de estos patrones sociales se concretan los modos de actuación en la actividad económica, profesional y laboral.

La trascendencia de la cultura económica a la actividad cognoscitiva se hace evidente en la necesidad de los sujetos de asimilar conocimientos técnicos, tecnológicos y teóricos de la economía, en correspondencia con el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. La asimilación desarrolladora de sus contenidos resulta de vital importancia para comprender, actuar y transformar la realidad económica, produciendo nuevos conocimientos a partir de la práctica y experiencia acumulada.

Entendida la cultura económica en su enfoque histórico – cultural e ideológico es posible encontrar sus raíces culturales en todo lo producido por la humanidad desde el punto de vista material y la producción espiritual de los ideólogos de la economía.

El siglo XXI abrió sus puertas con el predominio a nivel mundial de una cultura económica basada en las teorías y prácticas del “mercado todopoderoso,” herencia recibida del pensamiento económico liberal clásico, que tuvo en A, Smith (1723-1790), su principal exponente; quien propuso una Ética de Mercado basada en el respeto a la propiedad y el contrato, la formulación de normas para la no intervención del Estado en los asuntos económicos, plantea que el equilibrio social es garantizado por el mercado, promueve el egoísmo económico y el individualismo, limitando o vetando nuevos criterios valorativos; así, el valor queda incluido dentro de la estructura interna de la categoría económica (Cabrera O: 2004b: 8)

El neoliberalismo, imperante en nuestros días asume esta Ética de Mercado, la cual se convierte en archirreaccionaria con el pensamiento ético – económico de Friederich Hayek (1899-1992), catalogado por algunos el padre del neoliberalismo.

Así, el capitalismo monopolista y transnacionalidado, impone al mundo la globalización neoliberal, el auge de la especulación financiera (economía ficticia) en detrimento de la producción de bienes y servicios (economía real), ello implica la imposición de una cultura económica basada en los patrones del capitalismo parasitario, consumista e irracional, donde el trabajo deja de valer socialmente para convertirse en elemento de explotación y desigualdad.

La sociedad actual hereda un gran desarrollo tecnológico y científico que expresa el progreso, el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo del ser humano. Sin embargo este es uno de los factores más contradictorios de la herencia cultural recibida por la humanidad en el nuevo milenio, ya que persisten las desigualdades, el deterioro ambiental, la inequidad en la distribución de las riquezas, el analfabetismo y otros males sociales estrechamente relacionados con la economía. En fin, se sobrevalora el papel del aspecto económico, del crecimiento económico en el desarrollo, dejando a un lado el elemento sociocultural, los ideales de responsabilidad social y es frenada la conciencia promotora del cambio. (Cabrera O: 2004b: 9)

Por otro lado, la herencia cultural que ha dejado a la humanidad el Marxismo Leninismo, como síntesis teórica más abarcadora, científica y revolucionaria del legado cultural anterior a él, se erige en metodología de análisis y transformación de la realidad económica actual y de lucha contra la cultura económica capitalista.

Cuba hereda todo el legado que en materia de cultura económica la humanidad ha producido, tiene como soporte ideológico la doctrina económica marxista – leninista, las ideas económicas de pensadores marxistas que suceden a los clásicos y la fortaleza de una cultura económica basada en ideas nacionalistas, antiimperialistas y latinoamericanistas reflejada en las obras de destacados pensadores.

En la Ideología de la Revolución Cubana, el pensamiento económico se teje con el quehacer político - social y el enfoque ético – moral de los ideólogos más destacados de todos los tiempos. (Cabrera O: 2005a: 11)

Por ejemplo, J. Martí (1963 a) comprendió que la economía condiciona la política y que entre ambos fenómenos sociales hay una estrecha relación, plantea la necesidad de una segunda independencia para América Latina, la independencia económica. Se proyecta por un comercio entre los pueblos sano, inteligente, equivalente y aboga por la distribución justa y equitativa de las riquezas (Vitier C: 2002: 309), fue capaz de entender la unidad del desarrollo económico y la justicia social y la responsabilidad que el Estado debe asumir al respecto.

Guiteras, cuyo pensamiento económico es de gran profundidad política y ética, planteó la necesidad del socialismo para que Cuba se convierta en nación, se proyecta contra la propiedad privada y a favor de la dirección estatal de la economía, considera “la obra de gobierno (…) como prolongación y completamiento de la obra de la producción.” (Colectivo de autores: 1990:324).

Carlos R Rodríguez (1983), destaca el principio de la justicia como valor universal para el cual la condición básica es la unidad de lo económico y lo social. Imprime un enfoque cultural a la economía, el cual es enriquecido con un alto sentido ético y político, poniéndose de manifiesto en su crítica a la degradación moral del sistema de economía capitalista.

Ernesto Guevara fue un creador en la teoría y práctica de la edificación de la nueva sociedad. Fue el primero en el mundo, a mediados de los años 60 del siglo XX, en establecer la diferencia entre crecimiento y desarrollo, planteando la concepción del “desarrollo integral.” Uno de los aspectos más valiosos en su obra es la interrelación que establece entre economía y conciencia, (Guevara E: 1990a, 1998 b) su concepción acerca del papel del trabajo en la formación de la conciencia y la moral de los hombres y mujeres es de vital importancia para la construcción de la nueva sociedad que necesita además de un “hombre nuevo”, enfatizó en la importancia formativa del trabajo voluntario y de los estímulos morales como elementos claves para la desalienación del trabajo. (Guevara E: 1998 a)

Fidel Castro Ruz, expresa su pensamiento económico desde su actividad político – social como máximo líder de la Revolución Cubana. En la década del 70 del siglo XX muestra de su capacidad para captar la interrelación dialéctica entre Economía, Política y Ética al analizar la crisis económica y social del mundo, (Castro Ruz F: 1976) lo que le permite además en la década de los 80 emprender la lucha y esbozar las más brillantes ideas acerca del dilema de la Deuda Externa y el Nuevo Orden Internacional con argumentos irrefutables desde el punto de vista económico, matemático, social y ético para hallar una verdadera solución a este problema.

En los años 90 realiza un análisis crítico intenso acerca de la globalización neoliberal, las consecuencias económicas, sociales y ecológicas que de ella se desprenden, así como en el deterioro de los valores éticos universales como la equidad, la soberanía y la solidaridad. (Castro Ruz F: 1999) En los primeros años del siglo XXI, refuerza la tesis de la unidad del desarrollo económico y social para la construcción socialista y destaca el papel de la Educación y la Cultura para la lucha contra la crisis económica, así como su impacto en el capital humano. Su pensamiento económico desde el punto de vista de la política interna ha estado matizado por su énfasis en el desarrollo de la cultura y conciencia económicas del pueblo, resaltando la importancia de la formación de valores ético – económicos como: el ahorro y la eficiencia. (Castro Ruz F: 2002, 2003, 2004)

El Dr. C. Armando Hart Dávalos, enfatiza en estos aspectos al analizar las causas fundamentales que implicaron el derrumbe del campo socialista en Europa Occidental y la URSS, al respecto señala: “no basta un programa económico social de beneficio para todos, era necesario que fuera acompañado de la exaltación de la ética como un elemento clave para la estabilidad de los sistemas sociales,” (Hart A: 2001: 89) evidenciando que la Economía Política no puede ser ajena a la Ética, al desarrollo moral de los individuos.

Como se puede apreciar una regularidad del pensamiento revolucionario cubano es la interacción Economía - Política - Ética, para nuestros ideólogos más destacados no se puede desvincular el desarrollo económico de lo social, de la política, de la defensa de la nación, la soberanía, la dignidad y la independencia (Cabrera O: 2005: 21)



Resumiendo
· La conciencia económica, cuyo nivel más elevado es la ideología económica, está en estrecha relación con el resto de las formas de la conciencia social, específicamente las relaciones que se establecen entre la economía, la política y la moral como formas de la conciencia social, trascienden a la Educación.
· En la formación y desarrollo de la conciencia económica actúan toda una serie de mecanismos de regulación social que forman parte del proceso progresivo de regulación externa a la interna en la actividad psíquica humana relacionada con la economía y están en estrecha relación con los procesos educativos intencionales.
· Las raíces culturales de la superación profesional por el desarrollo de la cultura económica en los docentes se hallan en el desarrollo de las fuerzas productivas, la historia del pensamiento económico universal y en las ideas pedagógicas vinculadas a la educación económica, cuyo núcleo esencial se encuentra en la Ideología de la Revolución Cubana.
· Los programas sociales que se han venido desarrollando al calor de la Batalla de Ideas y la lucha por alcanzar la invulnerabilidad económica, no sólo tienen profundas implicaciones humanas y sociales, sino que constituyen el elemento decisivo para garantizar nuestro desarrollo y la continuidad del proceso revolucionario, pues aseguran el indispensable capital humano para alcanzarlo.

Bibliografía

1. Cabrera Olga. R (2004 b): ¿Qué cultura económica necesitamos hoy? www.nodo50.org/cubasigloxxi/ o www.filosofia.cu
2. ------------------ (2004 c): Varona en la ideología económica del pueblo cubano, Ponencia presentada en el Taller Varona. ISPEJV. Material en soporte electrónico.
3. ----------------- (2004 d): Apuntes metodológico para el estudio de la cultura y sus interacciones. Material en soporte electrónico.
4. ------------------ (2005a): Ética y Economía: breve visión histórica. En Tabloide Universidad para Todos. Ética y Sociedad.
5. Castro Ruz Fidel (1997): Informe central al V Congreso del PCC. Editora Política. La Habana.
6. ----------------- (1999): Discurso Clausura del VIII Congreso de la UJC.
7. ------------------. (1999): Capitalismo actual: características y contradicciones. Neoliberalismo y Globalización. Selección y edición de Aguirrecgu I y Madan N, Editora Política. La Habana.
8. ------------------ (2002 a): Discurso en la graduación del primer curso de maestros emergentes de primaria 15 de marzo.
9. ----------------- (2003): Discurso Clausura XVIII festival Internacional de Ballet. J. Rebelde 20 – oct – 2003.
10. ------------------ (2005): Intervención en la Mesa Redonda de la TV cubana el 23 de noviembre del 2005. Publicado en Periódico Gramma el 24 de noviembre del 2005.
11. ---------------- F(2002 b): Discurso en El acto de inauguración de la Escuela Experimental “José Martí” el 6 – 9 -2002
12. Chacón A. N (2002): Dimensión Ética de la Educación cubana. Ed Pueblo y Educación. La Habana.
13. --------------------- (2003): Enfoque ético para el análisis del problema profesional en la formación de maestros. En Varona Nª 36 – 37 ener – dic, pp 43 -45.
14. Colectivo de autores del MES (1990): Selección de materiales del pensamiento económico cubano. Parte I y II. Ed Política. La Habana.
15. Fabelo J.R (1996): La formación de valores en las nuevas generaciones. Ciencias Sociales. La Hab.
16. Gramsci A (1997): Cuadernos desde la cárcel. En Ramos G y Arcanda J. L: Gramsci y la filosofía de la praxis. Ed. Ciencias Sociales. La Habana.
17. Guevara E (1990 a): Intervención en la reunión del CIES 16 – agosto- 1961. En Fernández J: Selección de aspectos esenciales de la teoría y la práctica económica en el pensamiento de Ernesto “Che” Guevara. Tomo I. Ed ENPES: La Habana, pp 25- 29.
18. ------------------(1988): El hombre y el socialismo en Cuba. Edit. Política. La Habana.
19. Hart D. A (2001): Cultura para el desarrollo. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
20. Lenin Vladimir I (1961): Insistiendo sobre los sindicatos y los errores de Trotski y Bujarin. En Obras Escogidas en tres tomos. T III. Ed Progreso. Moscú, pp 532- 566.
21. -------------- (1961g): Tareas de las juventudes comunistas. En Obras Escogidas en tres tomos. Tomo III Ed Progreso. Moscú, pp
22. -------------------- (1990 b): Intervención en la reunión del CIES 16 – agosto- 1961. En Fernández J: Selección de aspectos esenciales de la teoría y la práctica económica en el pensamiento de Ernesto “Che” Guevara. Tomo I. Ed ENPES: La Habana, pp 25- 29.
23. Martí José (1963 c). Obras Completas. T 10 Ed. Nacional de Cuba. La Habana.
24. Martínez Osvaldo (1996): Treinta y cinco años de los estudios de economía en Cuba. Revista Economía y desarrollo 3 – 4, pp 12 -17.
25. Marx C (s/fa): El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. Obras escogidas. Tomo Único. Editorial Progreso. Moscú.
26. --------------- (1973a): El Capital Tomo I. Editorial Ciencias Sociales. La Habana.
27. --------------- (s/f b): Crítica al programa de Gotha. Obras escogidas. Tomo Único. Editorial Progreso. Moscú.
28. Moray M. (2002): Marxistas de américa. Ed Pueblo y Educación. C. de La Habana.
29. Peña G. Y Guerra B (1990): La conciencia económica en la conciencia social. Editora Política. La Habana.
30. Rodríguez C. R. (1987): Letra con filo. Tomo III. Ediciones Unión. C. de La Habana.
31. Varona E.J (2002): El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana, pp 200.
32. .Vigostky, l.S (1987): Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. Editorial Científico Técnica, La Habana.
33. Vitier C. (2002): Martí en la Universidad. IV. Ed Pueblo y Educación. C. de La Habana.

“Varona en la cultura económica del pueblo cubano.”

“Varona en la cultura económica del pueblo cubano.”
Dra. C. Olga Rosa Cabrera Elejalde.

De gran importancia para la actual Batalla de Ideas que libra el pueblo cubano, es la difusión del pensamiento económico que ha marcado pautas en la formación y desarrollo de la Ideología de la Revolución Cubana, en aras de elevar la cultura económica de los cubanos y cubanas y en especial de los que se dedican a la abnegada tarea de educar a las nuevas generaciones comprometidas con la obra revolucionaria, vale la pena estudiar las ideas económicas del destacado intelectual cubano.

La obra de este pensador dejó huellas en las generaciones de su época y trascienden a otras, trazando el camino para la lucha por la verdadera independencia del pueblo cubano.

Varona no fue exactamente un economista, no nos dejó un tratado de economía, ni una doctrina en este sentido, no por ello sus ideas económicas dejan de ser importantes para el estudio del pensamiento económico cubano, en tanto refuerzan la conciencia nacional, independentista y antiimperialista de los cubanos y cubanas, hoy muchas de sus ideas mantienen plena vigencia, a pesar de sus conocidas limitaciones clasistas y epocales.

En cortas y apretadas líneas se pretende valorar la importancia del estudio de las ideas económicas de Varona para el desarrollo de la cultura económica del pueblo cubano.

Presupuestos teóricos – metodológicos para el análisis del pensamiento económico cubano.

Partiendo de la idea que una doctrina económica debe reflejar un sistema de categorías económicas correlacionadas dentro de una formación económico – social determinada que posibilite la investigación de la ley económica fundamental del sistema en cuestión, debemos puntualizar que en la Historia Económica de Cuba en general y del Pensamiento económico en particular, este ha sido un problema teórico muy polémico, en tanto que la dominación colonial y neocolonial, deformó estructuralmente nuestra sociedad, coexistiendo elementos de varias formaciones económicas al mismo tiempo, no es posible hablar de un modo de producción capitalista clásico, cuando junto a la ley económica fundamental, la ley de la plusvalía predomina el trabajo esclavo y fuertes reminiscencias feudales, es nuestro caso no podemos hablar de un desarrollo normal de la sociedad, de ahí que en el periodo colonial y neocolonial de la Historia de Cuba existiera una carencia de premisas objetivas necesarias para el surgimiento y desarrollo de doctrinas económicas.

Varona vive parte de la época colonial y neocolonial, su vida se desarrolla entre 1849 y 1933, atendiendo al planteamiento anterior, en esta etapa no existían premisas objetivas necesarias para el surgimiento de una doctrina económica, esto no quiere decir que no existieran pensadores que como Varona aportaran importantes ideas al sistema categorial científico y a la ideología económica de la Revolución Cubana, por tales motivos en este trabajo se asume el concepto de idea económica y no el de doctrina económica.

La idea económica constituye el nuevo conocimiento teórico que se alcanza acerca de un sistema de relaciones de producción en desarrollo, muestra lo nuevo que surge como tendencia objetiva, pero que choca con lo viejo, contiene la crítica de la realidad económica presente desde una posición clasista, plantea un fin práctico de transformación de la realidad económica, llevando implícito un proyecto de solución.[1]

En Varona encontramos una crítica a la realidad económica del siglo XIX y principios del XX desde posiciones burguesas nacionalistas, que evolucionaron hacia posiciones más radicales y maduraron conformando un proyecto de solución que aunque no rebasó los marcos de la sociedad capitalista, tuvo una gran significación para el desarrollo de la conciencia nacional y sirvió de referente a aquellos jóvenes que como Mella, si encontraron solución más allá de los estrechos marcos del capitalismo.

El estudio del pensamiento económico de Varona y cubano en general, exige desde el punto de vista metodológico, tener en cuenta además del contenido clasista del autor, su interés nacional, en tanto que el enlace de continuidad en nuestro proceso de lucha se expresa en el máximo objetivo de liberación nacional y desde posiciones nacionalistas se han hecho muchos aportes a nuestra ideología revolucionaria.

Para el estudio de la ideología económica cubana proponemos tomar en cuenta los siguientes momentos:
· Análisis de las condiciones histórico – sociales y culturales en que se desarrolla la idea económica.
· Caracterización del método de investigación atendiendo a los siguientes elementos:
a) Valoración objetiva de los fenómenos.
b) Cientificidad.
c) Análisis de las categorías económicas.
· Posición clasista que defiende.
· Posiciones nacionalistas e independentistas.
· Análisis de los planteamientos centrales en cuanto a sus implicaciones para la práctica social.
· Vigencia y trascendencia para explicar la realidad económica contemporánea.

1- Condicionamiento histórico – social y cultural del pensamiento económico de Varona.

Enrique J. Varona nace el 13 de abril de 1849 y muere el 19 de noviembre de 1933, su infancia se desarrolla en el seno de una familia acomodada camagüeyana.

Tenía 19 años cuando estalla la guerra de independencia, al año siguiente se incorpora a la guerra, aunque en breve se retira, algunos historiadores asocian su salida de la guerra con problemas de enfermedad, otros señalan la influencia del regionalismo y pacificación de la región, hay quienes encuentran la causa en sus intereses clasistas y el temor a que una extensa guerra destruyera las riquezas materiales, otros la identifican con la inmadurez juvenil y su formación en un ambiente conservador. Lo cierto es que dejó las armas por la pluma y con ella escribió letras de oro para la nación cubana.

Su pluma se alzó en contra del Pacto del Zanjón, en un poema escrito a pocos días del hecho (“La paz”)[2] pone de manifiesto su posición antiguerrerista al decir: Este cielo bendito, / Profanado por la guerra/ No existe un palmo de tierra/ Donde el crimen no esté escrito. Al mismo tiempo rechaza la paz sin libertad e independencia, cuando dice: Esa paz que nos brindáis/ Con oprobio está amasada/ Cuando ceñís una espada, / ¿La libertad mendigáis?

Durante el período de Tregua Fecunda, Varona se establece en La Habana, manifiesta su preocupación por la unidad de los cubanos y pensaba en la necesidad de un Partido, se afilia al Partido Liberal, que más tarde se convirtió en Libertad Autonomista, las ideas de Varona eran mucho más radicales que el reformismo de este Partido, por lo que en 1885 tras continuas polémicas lo abandona.

Varona consideró necesaria y conveniente la intervención de EEUU en la guerra, e incluso participó en el gobierno interventor, sus limitaciones clasistas y su formación ideológico – cultural le impidieron realizar un análisis más profundo del hecho, no obstante en esta etapa hizo grandes aportes a la cultura y educación cubana al proclamar desde el gobierno la Reforma de la Segunda Enseñanza, convencido de que elevando el nivel científico ge la educación se fortalecería la nacionalidad cubana.

En la etapa neocolonial participa del gobierno de Menocal, en 1917 renuncia a la vicepresidencia por la deshonestidad y los fraudes del gobierno y se dedica a su cátedra en la Universidad de La Habana, en los años 20 del siglo XX fue mentor de la juventud cubana, les brindó apoyo moral durante los años de la Reforma Universitaria y el enfrentamiento contra la dictadura de Machado.

Recibe la influencia de Revolución Socialista de Octubre de 1917, aunque sin base científica profundiza en ella, estudió el movimiento socialista alemán con el objetivo de alertar a la burguesía sobre los peligros del socialismo, basando sus criterios en la errónea concepción de la pérdida de la individualidad en el socialismo y su sostenida defensa de la propiedad privada y del liberalismo burgués.

La mayor parte de su vida fue contrario al socialismo, combatió sus ideas y trató de limitar su influencia en Cuba, aunque al final de sus días reconoce que la única salida a nuestros problemas era el socialismo, cuando en 1930 declara para el diario El País: “Vamos sin quererlo o queriéndolo hacia el socialismo”[3] Esta declaración constituye el último peldaño de la evolución político – ideológica de Varona, quien a pesar de no ser un ferviente luchador por el socialismo, reconoce que el problema de Cuba no tiene solución en los marcos de un capitalismo neocolonial y dependiente, idea que contribuyó a la toma de conciencia de una verdad tan irrefutable como esa, creando un clima favorable para el movimiento obrero y socialista. La importancia de este planteamiento radica en que aunque no implica una ruptura con su ideología burguesa, trasciende hasta nuestros días para argumentar que en Cuba: Patria, Independencia y Socialismo, forman una tríada difícil de disolver.

- Influencias en el pensar de Varona.

Ø La filosofía positivista, lo que incide en su posición ateísta y anticlerical, pero lo condujo a posiciones erróneas acerca del desarrollo social en tanto que extrapola las leyes del mundo orgánico a la sociedad.
Ø El liberalismo burgués del siglo XIX, caracterizado por el respeto a la propiedad privada, la igualdad burguesa y la libertad de comercio.
Ø Las ideas de F. Varela, José de Luz y Caballero, José A Saco, Joaquín Agüros y Gaspar Betancourt Cisneros; de ellos heredó la inclinación por las ciencias, la preocupación por la realidad económica y el afán de lucha por la libertad, la filosofía, las ideas sobre educación y el patriotismo.
Ø El ideario Martiano, que condujo a la evolución político – ideológica de Varona hacia el independentismo, reforzándose entre ambos una entrañable amistad, unidos por el amor a la Patria. Asume la dirección del periódico Patria cuando Martí se incorpora a la guerra, pero sus limitantes clasistas y sus ataques al Partido Socialista impidieron que continuara esta labor. asistió al igual que Martí al nacimiento del imperialismo yankee.
Ø Las ideas revolucionarias de Antonio Maceo, con quien se entrevistó en 1890 para unificar los grupos revolucionarios.

2- Caracterización del método de investigación económica varoniano.

Influido por el positivismo, el método varoniano de análisis de la realidad económica carece de cientificidad, al considerar los hechos económicos como un resultado natural y no producto del desarrollo de la sociedad, lo que es apreciable en su análisis del imperialismo, al tomar como punto de partida para su desarrollo el incremento demográficos sin embargo pudo realizar un análisis histórico – concreto de la realidad económica cubana y ofrecer algunas soluciones a los problemas económicos derivados de ella.

No nos dejó un sistema económico – categorial acabado, pero en sus obras se abordan algunas categorías económicas como: producción, comercio y otras.

Todo análisis que Varona hace de la realidad económica parte de su defina posición clasista burguesa y en defensa de sus intereses. Sin embargo en sus análisis están presentes también sus posiciones nacionalistas e independentistas.

No obstante sus limitaciones, este pensador cubano merece especial dedicación por su aporte a la cultura económica del pueblo cubano, un análisis detallado de sus principales ideas económicas permitirá constatar sus implicaciones para la práctica social.

5- Valoración de las principales ideas económicas de Varona.

Las ideas económicas de Enrique J. Varona fueron expuestas esencialmente en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, dictada en 1905, en el artículo “¿Abriremos los ojos?”, que forma parte de una serie de artículos denominados “Mirando en torno”, publicado en 1906 y otros escritos de años posteriores.

No obstante ya desde el período de la Tregua Fecunda se revela su interés por los asuntos económicos, a pesar de que sus estudios de esta época no reflejan sistematcidad en el análisis de esta problemática, si dejó su punto de vista en materiales periodísticos como la Revista Cubana que él mismo dirigía, en ella publicó varias notas acerca de los Tomos I y II de la obra de Francisco Javier Balmaceda: “Tesoro del agricultor cubano”, la cual constituía un compendio de agricultura que aspiraba a contribuir al desarrollo de una economía diversificada, frente al avance de la monoproducción azucarera; a propósito de esta obra Varona Planteó:
“Inspirada en el principio fecundo de la extensión y variedad que reclaman nuestros cultivos, por abrir nuestros campos a las industrias agrícolas y dar empleo fructuoso a nuestras riquezas naturales, menos preciadas hoy a causa de la preponderancia de la caña de azúcar y de su elaboración llega a tiempo (el libro) para contribuir a facilitar el cambio que ha de producirse en nuestra economía nacional, y el momento verdaderamente oportuno, que es cuando la necesidad convence a todos del error”.[4]

Queda claro que para Varona era necesario un cambio en el orden económico impuesto por la metrópoli, se solidariza con Balmaceda en su preocupación por el carácter monoproductor que iba tomando la economía cubana, aunque se pronuncia a favor del pequeño productor como base de una agricultura diversificada.

En el trabajo “El azúcar y los optimistas” publicado en La Semana a fines de 1887, Varona hace la historia de la industria azucarera cubana para demostrar que Cuba había llegado a vivir casi exclusivamente de este producto. En este primer artículo del 28 de noviembre de 1887 su criterio es opuesto a la mayoría de los ideólogos que planteaban un optimismo ante el auge de la industria azucarera, realiza un análisis de la producción azucarera que le permite adelantarse a los acontecimientos, pues señala que en medio de la prosperidad aparece la crisis y alerta que Cuba no estaba preparada para ello, apreciándose en él una noción del concepto: crisis de superproducción, sin llegar a definirla.

En el segundo artículo del mismo nombre publicado el 3 de diciembre de 1887, alerta sobre los peligros de competencia que se presentan ante el fortalecimiento de la producción de azúcar de remolacha y proclama la importancia de imponer la organización científica de la industria y su separación de la agricultura, así como la preparación de peritos y agrónomos; de este modo Varona no solo resalta el papel de la ciencia en el desarrollo social, sino que además destaca la importancia de la educación que ya era un punto decisivo en su ideario económico, según Varona no se trata solo de introducir nuevas técnicas y reforzar el cultivo sino de educar, capacitar a los individuos para su uso en función del desarrollo económico.

Este punto de análisis mantiene plena vigencia y se entronca con las ideas económicas de José Martí, Ernesto Guevara y Fidel Castro, es una idea clave que articula desde la ideología de la Revolución Cubana con la tesis marxista leninista acerca de la importancia del desarrollo de la ciencia y la técnica para el progreso social.

En un tercer artículo publicado el 12 de diciembre de 1887 combate la ilusión del aumento acelerado de los centrales, al considerar que el país no tenía capitales para tales propósitos, y el estado de atraso industrial en que se encontraba la Isla no atraía a los inversionistas, por otro lado, plantea que gran parte del capital se iba fuera del país para el pago de la deuda o como remesas a la metrópoli, señala además que al solo producir azúcar y tabaco, Cuba tenía que comprar fuera, sin plena libertad mercantil porque España asfixiaba a la Isla con el arancel, lo que encarecía la vida y los productos.

Nótese como el centro de este análisis es el obstáculo que impone la dominación española al desarrollo económico del país, planteando elementos que son válidos para cualquier país dependiente y explotado, males como la deuda, la fuga de capitales y la no inversión de capitales en economías subdesarrolladas persisten hoy en todo el Sur. Aquí se explicita la comprensión por Varona de los nexos entre Economía y Política, ya que según él la política colonial de España obstruía el buen desenvolvimiento de la economía, al mismo tiempo deja claro que la grave situación económica conducía a males sociales como el bandolerismo, el bajo nivel de vida, entre otros.

Varona comprendió la contradicción fundamental de la sociedad cubana de aquel entonces, sin embargo sus limitaciones de clase no le permitieron ver que el bandolerismo y otros males sociales no se eliminan con mejores leyes y buenas intenciones, sino cambiando la estructura socioeconómica que los favorece.

Ya en plena guerra de independencia, consecuente con sus escritos económicos anteriores, escribe en 1895 “Cuba contra España”, artículo de marcado acento propagandístico a favor de la independencia y que sirvió como arma de lucha ideológica contra la metrópoli. Desde el periódico Patria proyectó sus ideas económicas, criticó fuertemente el Decreto del Gobernador Valeriano Weyler que prohibía la exportación del tabaco en rama y perjudicaba los intereses de la industria tabaquera de la Florida y Nueva York, donde los operadores eran mayormente cubanos que apoyaban la lucha independentista.

Durante la etapa colonial la ideología económica de Varona puede caracterizarse como revolucionaria e independentista con un marcado interés nacional en defensa de los intereses clasistas de la burguesía, no obstante estos se presentan como intereses comunes de las diferentes capas y clases sociales que luchan por la independencia al dejar esclarecida la contradicción fundamental a resolver.

5.1- La ideología económica varoniana en la etapa neocolonial.

A pesar que ya desde la última década del siglo XIX en la literatura europea y norteamericana era frecuente el término imperialismo y de haber sido analizados muchos de sus rasgos en la obra martiana, en Cuba prolifera la utilización del vocablo en las primeras décadas del siglo XX. En la polémica acerca del imperialismo aparece uno de los ensayos más difundidos y conocidos de Enrique J. Varona: “El imperialismo a la luz de la sociología”, conferencia pronunciada en la Universidad de La Habana el 11 de enero de 1905.

A partir de entonces se desarrolla en Varona una línea de pensamiento que lo conduce a la cabal comprensión de la esencia de las relaciones de dependencia impuestas por Estados Unidos a Cuba, a diferencia de los demás ideólogos de la burguesía nacional. No es casual que Varona viera más lejos entre otros pensadores burgueses hasta el punto de convertirse en el mentor de toda una generación que tomó sus ideas y ejemplo como banderas para combatir la dependencia de EEUU, su excepcionalidad radica en su basta erudición que siempre estuvo atenta a la realidad cubana.

Pudiera parecer paradójico que al producirse la intervención norteamericana en nuestra Guerra de Independencia, Varona apoyase la intervención del Norte, justificándola

Pedro Pablo Rodríguez plantea que este acto varoniano estuvo dado por la negativa que presentó América Latina a responder a su solicitud de emprender una acción colectiva contra la guerra.[5]

P. Guadarrama y E. Tussel son del criterio de que el agradecimiento de Varona por la intervención de EEUU en la guerra, refleja una incorrecta visión del papel de ese país en la contienda, ideas que contribuyeron a propagar la falsa concepción de que logramos la independencia por el favor de EEUU, idea que el historiador cubano Enrique Roig de Luchesenring se encargó de refutar, según los autores antes mencionados las ideas fatalistas de Varona le impidieron apreciar el fenómeno desde un ángulo correcto, ingenuamente creía que este país no pretendía conquistar la Isla.[6]

No podemos pasar por alto que a pesar de ser Varona un entrañable revolucionario que no renunció jamás a la independencia de Cuba, era tan fiel a estos ideales como a los de su clase, aquella burguesía nacional débil y raquítica solo podía mantener su condición, como dependiente y secundaria del gran capital norteamericano, tales posiciones clasistas influyeron en las vacilaciones y el fatalismo de Varona, quien aun no había madurado y evolucionado hacia posiciones más radicales en este sentido, Varona no era pronorteamericanista, defendía la necesidad de que Cuba ampliara sus relaciones con América Latina y todo el mundo, desde los inicios de la guerra había abordado la posición de EEUU frente a la lucha de Cuba, criticó al gobierno de EEUU por no reconocer la beligerancia de los cubanos, estaba convencido de la necesidad de confiar en nuestras propias fuerzas.

Su posición antimperialista se constata desde mucho antes, en el artículo titulado “Anti – imperialismo”, publicado en Patria el 15 de octubre de 1888 muestra que él tenía la esperanza de que la justicia norteamericana impidiera la expansión de EEUU hacia Cuba y que este país trataría de que España se retirara y otorgara la independencia a Cuba, luego se sintió decepcionado por los acontecimientos posteriores.

La inauguración de la República plantista sirvió para remover su conciencia patriótica, en la Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología” realiza un gran esfuerzo por alertar de los peligros que ya existían para nuestra Patria de la expansión norteamericana. En ella Varona no hace un análisis científico de este fenómeno, que según él es un fenómeno antiguo, ya que en su interpretación el imperialismo naciente a partir de 1870 y el imperialismo romano eran identificables, esta valoración constituye una de las principales limitaciones en el análisis varoniano del imperialismo, fundamentado a partir de categorías como asociación, asimilación, diferenciación y subordinación.

En esta conferencia Varona ofrece la siguiente definición de imperialismo:
“Debemos entender (...) por imperialismo la forma de crecimiento o integración de un grupo humano, cuando llega expresamente a tener forma de dominación política, sobre otros grupos diversos, de distinto origen, próximos o distantes del núcleo principal.”[7] Posteriormente plantea: “Cuando un pueblo ha llegado a ciertas condiciones sociales (más adelante analizaremos las condiciones planteadas por Varona) no se limita a extender el radio de su acción en la forma de su antigua organización, a depósitos comerciales colocados a gran distancia del territorio nacional o de la metrópoli: acompaña por lo general, al fenómeno de expansión, el de la dominación política”.[8]

Esta definición carece de un verdadero análisis científico del imperialismo que comienza a desplegarse en 1870, es limitada, no atrapa la esencia del fenómeno ni lo novedoso de la fase superior del capitalismo. Varona no define los rasgos del imperialismo aunque más tarde destacó la aparición de los monopolios en su artículo “Cuba contemporánea”, escrito en 1919 donde planteó: “Monopolizar el saber es tan perjudicial como monopolizar las utilidades”[9] Aunque no podemos pasar por alto que su manifestación en contra del monopolio estaba sustentada por sus ideas a favor del liberalismo económico burgués y el temor a que el monopolio limitara la libre competencia. Resulta significativo de que en su análisis acerca del imperialismo no se constatara como factor más importante el surgimiento de los monopolios, por el hecho de haber asistido al igual que Martí a su nacimiento en los EEUU, y estar en contacto con su obra. Sin embargo al vincular el carácter expansivo del imperialismo con la dominación política se observa un acercamiento a Martí, en lo que se refiere a los nexos Economía – Política.

Plantea tres condiciones indispensables que permiten a un pueblo desarrollar con éxito su expansión y construir el imperialismo:
Ø Crecimiento, aumento y reconocimiento de su población.
Ø Un desarrollo económico que permita la acumulación de capitales y su empleo en las distintas empresas que exige la colonización.
Ø Una cultura superior mental.

En su análisis del imperialismo toma un punto de partida equivocado: el crecimiento demográfico. Bajo las influencias del positivismo, Varona considera que un país llega al imperialismo como un resultado natural del desarrollo social, es para él también una consecuencia natural que un pueblo al llegar a determinadas condiciones sociales extienda su radio de acción, buscó sus gérmenes en el debilitamiento o fortaleza natural de los hombres, este punto de vista no le permitió ver que el imperialismo es una fase superior del capitalismo a que se llega producto del desarrollo de las fuerzas productivas.

Varona utiliza la categoría socialización, pero no en el sentido de la producción, sino que se refiere a la “concentración urbana”, que es para él punto de partida del desarrollo imperialista, desde este punto de vista asume la concentración de la producción tanto material como espiritual en las grandes ciudades. Es cierto que a lo largo de historia el progreso, el desarrollo se ha concentrado en grandes ciudades, pero estos no se debe exactamente al número de sus pobladores sino al progreso científico – técnico, al desarrollo de las fuerzas productivas existente en esas ciudades.

“El hombre con la proximidad del hombre, – dice Varona – centuplica sus fuerzas, sus fuerzas materiales y sus fuerzas intelectuales. Los grandes laboratorio del progreso humano han estado siempre en las grandes ciudades”.[10]

La visión varoniana es digna de ser resaltada, hoy en las grandes urbes del imperio, sobre todo en EEUU, se concentra la producción de bienes y servicios, se desarrolla la mayor parte de las transacciones comerciales y financieras a nivel mundial, las innovaciones tecnológicas de punta y se cocinan las ideas más reaccionarias que tratan de apuntalar el sistema capitalista por medio de la dominación cultural y la imposición de su ideología neoliberal y fascista.

De gran vigencia es el análisis de Varona acerca del desarrollo de la comunicación, para el desarrollo económico de los pueblos, en nuestros días la comunicación y la información ha alcanzado los niveles que jamás pudo imaginar este ideólogo revolucionario, que la pensó en el sentido de facilidades para la emigración hacia las grandes ciudades, hoy las NTIC no sólo influyen notablemente en el desarrollo económico de los pueblos sino también en su soberanía e independencia, en tanto se ha convertido en instrumento de dominación imperial y arma letal de los pueblos.

A las grandes ciudades con las características ya mencionadas Varona le llama “ciudades tentaculares”, según el autor, en ellas se desarrollan condiciones de vidas favorables y atrayentes para la inmigración. El análisis varoniano acerca de los tentáculos que emanan de estas grandes ciudades fue lineal al considerar solamente la atracción de hombres y mujeres hacia dichas ciudades y no tener en cuenta que estos tentáculos se expanden hacia pueblos foráneos con objetivos y fines económicos, al poner en el centro del desarrollo imperialista, el crecimiento demográfico, Varona no pudo explicar la esencia del carácter agresivo y expansionista del imperialismo.

En este sentido aparece en el pensador una equivocada tesis en tanto que él plantea que para que un país aumente su población es necesario proyectos de inmigración, pero para atraer a los pobladores es necesario crear condiciones de vida ventajosas. Sin embargo en este mismo trabajo se proyecta en contra del encarecimiento de la vida de los trabajadores y el costo de la vida tan elevado de los pobladores cubanos, pero según él este hecho dificulta no solo la inmigración sino también el aumento espontáneo y natural de la población cubana. Varona aspiraba a que Cuba aumentara su población para que alcanzara la prosperidad y el desarrollo.

En el pensamiento de Varona el desarrollo económico es asumido en su interacción con el desarrollo cultural, pero deja fuera de su concepto el desarrollo de las fuerzas productivas. No obstante pudo apreciar la relación existente entre el poderío comercial e industrial, para él, acertadamente solamente con una industria desarrollada se pueden transformar las materias primas y disponer de grandes capitales circulantes.

Toma como ejemplo en sus investigaciones los últimos 16 años de Inglaterra, estableciendo diferencias entre el imperialismo inglés y el norteamericano por el aspecto de la dominación política, que según él no caracterizaba al imperialismo norteamericano, sin embargo el autor pierde de vista que la expansión y dominación económica lleva implícito el sojuzgamiento político, como lo demuestra la existencia de gobiernos subordinados a los intereses imperialistas. Uno de sus méritos fundamentales fue advertir que se avecinaba una nueva forma de dominación, a pesar de que no pudo establecer las diferencias entre colonialismo y neocolonialismo, como formas de dominación imperial.

Más tarde en su obra “El imperialismo yankee en Cuba " señaló el carácter inminentemente económico del imperialismo norteamericano y sus temores de que éste se acercara al imperialismo político británico.[11] Esta concepción limitó su apreciación de las relaciones EEUU –Cuba, para él era un problema futuro que tal relación pudiera afectar la nacionalidad, por lo que se podía aprovechar la expansión económica norteamericana para lograr el desarrollo en el presente que se vive, sin embargo le aterraba el futuro, le asustaba y por eso planteaba que era “necesario que no seamos nosotros una línea de menor resistencia.” [12]

No podemos pasar por alto su espíritu previsor, al trazar desde su época los puntos para que el país dejara de ser “una línea de menor resistencia”: el desarrollo y el crecimiento del pueblo, ni desconocer el valor cognoscitivo que tuvo para su época el apreciar la importancia de la penetración económica, que según el autor, conducía al colonialismo, como parte de la dominación imperial, en 1905 fecha en que Varona dicta la mencionada conferencia, el neocolonialismo estaba apenas iniciándose como nueva forma de dominación del imperio y unos años más tarde Lenin define la guerra hispano – cubana – norteamericana, como la primera guerra imperialista.

De enorme importancia y de gran vigencia es esta conferencia, donde Varona plantea: “Esa inmensa zona, que se extiende 30° al norte y 30° al sur del Ecuador, es el gran campo actual de las empresas coloniales del mundo entero. Los países tropicales son los que presentan mayores atractivos al espíritu de empresa, y también la más débil resistencia al espíritu de expansión. Si, esta hermosa zona,...ofrece todas las materias primas que necesita y demanda la gran industria moderna.”[13]

Una lectura actualizada de estas palabras diría que Varona se adelantó al plantear la contradicción Norte – Sur, la explotación de los países pobres por los desarrollados, la explotación de sus riquezas naturales, incluyendo las bellezas y hasta lo favorable del clima, países de donde se extraen materias primas para luego convertirlas en productos industriales, posteriormente Lenin se refiere a la exportación de capitales como uno de los rasgos económicos del imperialismo, dirigida en sus inicios a obtener fuentes de materias primas y mano de obra barata en los países más atrasados. Varona se refiere además a las causas de la expansión imperialista hacia esta zona, dice que son “de orden social, porque son de orden esencialmente económico”,[14]dado que el atraso económico debilita la resistencia a tal expansión. Entre las causas señala además que estos países industrializados “necesitan buscar desaguadero a su inmensa producción, buscar donde emplear un capital ocioso, procurar que los múltiples productos de esa industria... no se estancaran sin salida...Y estos pueblos tropicales...presentan mercado abierto y fácil de explotar, tierras donde extender los rieles, empleo en fin, para ese capital ocioso...”[15]

Hasta cierto punto Varona justifica la expansión del capital al considerarlo ocioso y no como un capital excedente colocado en otras regiones con fines lucrativos, pero el planteamiento varoniano deja ver su visión acerca de la necesidad y la posibilidad de la exportación de capitales en la etapa imperialista, aún cuando no lo haya definido con tal precisión, aunque su análisis en este sentido parte de tomar a Inglaterra como ejemplo, hace alusión a que otros pueblos como Alemania, Francia y EEUU, “toman parte en este movimiento”, sorprende entones que Varona considere la expansión del capital como un movimiento, lo que quiere decir que éste era un proceso no acabado, sino en evolución, aún en el siglo XXI la expansión imperialista continua en movimiento, evolucionando hacia nuevas formas y métodos, por lo que la visión y alcance de Varona es de vital importancia para el estudio del imperialismo ya transnacionalizado en nuestros días.

Releer esta conferencia de Varona a la luz del siglo XXI es de vital importancia para el debate teórico acerca del imperialismo actual, en ella dice: Varona: “Y no es lo más grave ni lo más importante que EEUU haya trazado esa inmensa esfera de influencia en torno suyo, lo más importante es que Europa reconoce plenamente el derecho.”[16] ¡Que verdad más exacta a la luz del siglo XXI¡ Hoy el imperialismo norteamericano goza de una hegemonía económica, política y militar tan absorbente que envuelve en su coraza a todos los países imperialistas en alianza

Basta recordar que desde 1790 han ocurrido más de 220 intervenciones militares de Estados Unidos (abiertas o clandestinas), desataron sangrientos conflictos en el planeta, con la administración Buch la doctrina militar pasa de la disuasión a la llamada “INTERVENCIÓN PREVENTIVA”, con derecho de intervención en cualquier lugar del mundo, se amplía el número de redes militares y de inteligencia en diversos continentes. Con la “GUERRA CONTRA EL TERRORISMO” distrae la agenda de la O.N.U. en la lucha contra los acuciantes problemas globales. Presiona a la O.N.U. para convertirla en una repetidora de sus prioridades. Impone al TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL la impunidad para los estadounidenses, aun cuando cometan crímenes de guerra. Viola acuerdos comerciales, incluso con sus aliados, y a pesar de ello todos se unen en la cruzada contra los pueblos como Yugoslavia, Afganistán o Irak. En los últimos años el bloque imperialista cuyo centro es EEUU ha recrudecido su lucha contra la Revolución Cubana, lo que es apreciable en acciones como:

Reforzamiento de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 con peligro para los Acuerdos Migratorios de 1994
Puesta en práctica de artículos de los Títulos III y IV de la Ley Helms - Burton y profundización en el I y II
Escalada Militar con o sin participación de Organismos Internacionales
Desarrollo de sistemáticas campañas de mentiras para mantener los pretextos que justifiquen sus acciones.
Instrumentación de nuevos mecanismos de control y monitoreo para hacer más efectivo el bloqueo.
Promueve nuevas iniciativas para la estimulación, organización y financiamiento de la subversión interna en Cuba, a través de la SINA.
Aumento de las sanciones y amenazas a los ciudadanos norteamericanos que desean viajar a Cuba.
El gobierno de EE.UU. pretende confundir a la opinión pública internacional con una supuesta flexibilización del bloqueo.
Se mantiene e incrementa la reiterada negativa de visa a empresarios, científicos, artistas y otros cubanos a EE.UU.
Recientemente (mayo de2004) adopta un grupo de medidas económicas que tratan de desestabilizar al país.
Por otra parte las relaciones con la Unión Europea se han visto afectadas por las imposiciones que EEUU le agrava a Europa.
Se estancan las relaciones con la U.E. en 1996 al aprobarse la POSICIÓN COMÚN DE LA U.E. HACIA CUBA. (Dublín 2/dic/1996)
Entre 1997 (Florencia, Italia) y 1998 (Cardiff, R.Unido) la U.E. adopta una posición servil y oportunista al aprobar los denominados entendimientos con EE.UU.

En el Discurso del 26 de julio de 2003 Fidel Castro Planteó: “El pasado 21 de julio, hace menos de una semana, la Unión Europea, en una cacareada reunión para revisar su vergonzosa Posición Común, ratificó las infames medidas adoptadas contra Cuba el 5 de junio y declaró que consideraba que debe continuarse el diálogo político, "a fin de promover una búsqueda más eficiente del objetivo de la Posición Común".[17] La U.E se suma a las pretensiones norteamericanas de querer rendir por hambre a la sociedad cubana y al chantaje político que aspira a un cambio de gobierno en Cuba, pasando por alto su derecho a la soberanía y libre determinación.

Vale la pena volver sobre el llamado de alerta que nos hizo Varona a principios de siglo pasado, cuando su magistral Conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología” dijo:
“...Para los países vecinos de la Unión Americana tiene importancia extrema conocer el fenómeno y darse cuenta de su magnitud. Ningún pueblo más interesado que el nuestro en este estudio, porque nosotros nos encontramos precisamente con haber servido para la primera demostración,...de la forma que ha tomado la expansión americana en el cerebro de sus estadistas actuales.”[18]

Varona critica la organización económica existente en Cuba en el momento en que ofrece la conferencia, señalando las características de una economía subdesarrollada, importadora de productos industriales, atrasada, considerando la necesidad de transformar la organización económica, orientada al incremento de la población con mejores condiciones de vida, una producción diversificada con preponderancia del pequeño productor, favorecido por leyes fiscales para lograr un equilibrio de todas las fuerzas sociales. Su posición positivista, su ideología burguesa y sus errores metodológicos no le permitieron llegar a comprender en ese instante que solo transformando radicalmente la estructura económica se podían lograr sus aspiraciones sociales, no comprendió la lucha de clases, fuerza motriz de las transformaciones.

En 1906 después de la guerrita de agosto, Varona ganó en claridad en su análisis acerca del fenómeno neocolonial, sus opiniones al respecto se dieron a conocer en once artículos escritos para “El Fígaro” y que en 1910 publicara en forma de libro bajo el título “Mirando en torno”, donde manifiesta su temor de que la intervención se prolongara y se tornara permanente.

En el artículo “¿Abriremos los ojos?” publicado el 21 de octubre de 1906,[19] Varona considera que el marxismo exagera un hecho cierto “hace depender toda la evolución social del factor económico”[20], dos aspectos esenciales debemos señalar al respecto:
Ø Varona tuvo contacto con la obra de Marx y Engels.
Ø Reconoce que aunque los factores económicos no son los únicos están en la base de todos los factores aparentes.

Este no es un simple elemento para demostrar que la articulación del pensamiento revolucionario cubano con el Marxismo – Leninismo se produce desde posiciones nacionalistas. “A mi juicio – dice Varona- la causa más eficaz de la inestabilidad que presenta nuestro pueblo hace casi un siglo, ha de buscarse en su estructura económica y los cambios que ha sufrido la repercusión de ese hecho capital en los otros elementos de nuestra vida colectiva.”[21]

La evolución en el pensamiento económico de Varona no solo se aprecia en aceptar el factor económico como condicionante de los demás factores sociales, sino además en su análisis histórico – concreto de la realidad cubana al señalar que la sociedad cubana casi exclusivamente agrícola, y que a principios del siglo XIX los cubanos no tenían el poder político, por lo que existía una “sociedad mal equilibrada” que condujo a la insurrección de 1868, al concluir la Guerra de los Diez Años, según Varona los cubanos perdieron su supremacía económica y no adquirieron el poder político, con la Guerra del 95 obtuvieron el poder político pero no recuperaron el poder económico.

Es bueno advertir que aún en este momento Varona agradece la intervención de EEUU en la Guerra, y consideraba que gracias a la intervención, EEUU le otorgó el poder político a los cubanos.[22]

En este artículo hace referencia a la descapitalización de la burguesía nacional y a la existencia de un proletariado agrícola incapacitado para un progreso económico normal, según él el gobierno debía resolver dos problemas:
Ø Devolver paulatinamente al nativo la preponderancia económica.
Ø Fijar la población campesina a la tierra. En este sentido Varona consideraba que era necesario moldear a los campesinos en las costumbres y elevarlos intelectualmente y para ello era imprescindible un plan financiero y político que no implicara leyes excluyentes ni privilegios, un plan basado esencialmente en la difusión de la cultura, sobre todo la técnica, un plan que no dividiera a los cubanos, sino que mantuviera la unidad del pueblo.

Es meritorio destacar el papel que desempeña la cultura y los valores patrios en la ideología económica de Varona, su vigencia es tan grande que su pensamiento se erige en un referente obligado para la obra de la Revolución Cubana y la actual Batalla de Ideas. En la conferencia “El imperialismo a la luz de la sociología”, Varona plantea... “Pero yo no entiendo por cultura superior únicamente la difusión de la ilustración, que ya es mucho, yo entiendo sobre todo, la difusión de ese noble y alto sentimiento que eleva realmente al hombre a su verdadera dignidad; ese que hace que los conciudadanos se aproximen espontáneamente y se unan por las ideas y por el corazón para una grande obra común...”[23]
Este concepto ya es bastante amplio y trascendente para la época en que fue elaborado, vincula la cultura con el desarrollo económico, Varona considera que para alcanzar el desarrollo es imprescindible la cultura, asume la cultura como una condición del desarrollo y el desarrollo como parte de la cultura, aunque no hace referencia a la cultura material como tal , su concepto no es limitado a la difusión de las artes, va más allá, hacia la educación de los sentimientos y valores, enfatizando en la dignidad humana y la unidad, valores estos que forman parte de nuestra historia y tradiciones patrióticas.
Varona se anticipó al concepto de Cultura y Desarrollo muy difundido desde las últimas décadas del siglo XX, su concepto no es solo un referente obligado para el desarrollo de la cultura económica en el pueblo cubano por asumir una visión cultural de la actividad económica sino que además fue para su época una exhortación a las generaciones jóvenes que lo seguían, constituyendo para ellas y para las actuales una arenga política forjadora de conciencia nacional.

La ideología económica de Varona al igual que todo su pensamiento evoluciona en la medida que van ocurriendo los acontecimientos. En el escrito “El talón de Aquiles” [24]del 30 de septiembre de 1906 dice que Cuba es una factoría gobernada por los cubanos y explotada por el capital extranjero que sacan de Cuba gran parte de sus capitales, a pesar de no haber cambiado sus criterios expuestos en “El imperialismo a la luz de la sociología”, ha tomado conciencia del peligro de la dominación extranjera para la situación política nacional. su pensamiento se radicaliza en la medida que la penetración extranjera se profundiza, el 18 de junio de 1911 en El Ateneo de La Habana pronuncia un importante “Discurso sobre el capital extranjero”, donde de manera acertada sintetiza la debilidad económica de Cuba en su condición de monoproductora y monoexportadora, por lo que Raúl Roa considera que fue “mucho más certero, profundo y explícito”[25]; no obstante Varona no abandona su posición ideológica afiliada a la burguesía nacional, al considerar como un “problema capital” el despojo de la burguesía nacional, lo cierto es que en la segunda década del siglo XX las mejores tierras quedaron en manos extranjeras, se produjo una acelerada proletarización de la pequeña y mediana burguesía, el capital financiero norteamericano cortó con cuchillo afilado, toda posibilidad de desarrollo de la burguesía nacional.

Después de la I Guerra Mundial se radicaliza aún más, en su artículo “El imperialismo yankee en Cuba”, publicado en 1921 en el periódico La Discusión,planteó que ya era inminente el peligro de la dominación económica de Cuba por EEUU previstas en “El imperialismo a la luz de la sociología”, enuncia todos los actos intervensionistas de EEUU en Cuba y plantea que estos han sido favorecidos por erróneos caminos seguidos por los cubanos en política, por el personalismo, y en lo económico por no haber sabido “dar forma a una verdadera política económica” y dice: “Hemos dejado crecer en nuestro territorio, apenas liberado, algo más peligroso que los antiguos latifundios: el gigantesco central poseído por una sociedad de accionistas, dirigidos por un capataz omnipotente.”[26]


Consideraciones finales

El pensamiento económico de Enrique J. Varona estuvo limitado por su posición filosófica positivista, por sus intereses de clase a favor de la burguesía nacional y por las condiciones de la época. No obstante fue profundamente nacionalista, antimperialista, independentista y revolucionario, dejando profundas huellas en la educación político – ideológica de los jóvenes de su tiempo y en las generaciones de cubanos que le sucedieron en el tiempo.

Aunque Varona no utiliza un método científico para sus investigaciones acerca de la economía, ni dejó una doctrina económica con un aparato categorial acabado, profundizó en el estudio del imperialismo que vio nacer en EEUU y advirtió de los males que la expansión imperialista podría provocar a Cuba y a los pueblos atrasados, ofreciendo un proyecto de solución que aún con algunos errores merece la pena revisarse para tomarlos en cuenta en nuestra lucha por el mundo mejor que deseamos y sabemos que es posible.

Muchas de sus ideas tienen plena vigencia en las condiciones actuales de desarrollo del imperialismo, lo que demuestra su anticipación y visión futurista.

La ideología económica varoniana evoluciona continuamente hacia posiciones cada vez más radicales que contribuyen al despertar de la conciencia nacional en los cubanos, muchas de sus ideas entroncan con el Marxismo Leninismo a pesar de no ser marxista, con el ideario martiano y con las ideas de la actual Revolución Cubana.

El estudio y conocimiento de la obra económica de Varona es de vital importancia para el fortalecimiento de la cultura económica del pueblo cubano, para el desarrollo de los valores, en tanto que como todos los ideólogos de la Revolución Cubana establecen un nexo indestructible entre Economía, Política y Ética. Varona otorga un papel especial a la Educación como arma fundamental para el desarrollo económico.












Bibliografía

Castro Ruz Fidel: Discurso pronunciado el 26 de julio de 2003. En Periódico Gramma del 28 de julio de 2003.

Guadarrama P y Tussel E: El pensamiento filosófico de Enrique J varona. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.

Hart D. A: La cultura para el desarrollo. Un desafío de estos tiempos. En Revista Cultura y desarrollo. Volumen 1 feb - 2000.

Machado Dario: Ideología revolucionaria. Editora Política .La Habana.2000.

Materiales en soporte digital de la Escuela Superior del PCC “Ñico López”.

Meza Josefina:

Molina Molina Ernesto Vicisitudes del método de investigación en la Historia del pensamiento económico de Cuba. IV Taller Nacional de ideología de la Revolución Cubana.

Pedro Pablo Rodríguez: La ideología económica de Enrique J. Varona. En Pedro Pablo Rodríguez y Meza Josefina: Enrique J. Varona: política y sociedad. Editorial Ciencias Sociales.1999.

Peña G. Y Guerra B: La conciencia económica en la conciencia social. Editora Política. La Habana. 1990

Revista Cubana (La Habana) agosto 1885, Tomo II.

Roa Raúl: Retorno a la alborada

Varona:Enrique J Declaraciones a El País, agosto 20 de 1930. En Pichardo H: Documentos para la Historia de Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana 1970 T III.

Varona E. J. “El talón de Aquiles” En Artículos. Compilador Aurelio Sánchez Arango. Publicación del MINED, Dirección de Cultura. La Habana, 1951.

Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002.

Varona E. J. El imperialismo yankee en Cuba. En Reportero Americano, San José de Costa Rica, 30 de enero 1922 N° 26 Tomo III.

Varona E.J. ¿Abriremos los ojos ¿ en Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 20020




[1]Molina Molina Ernesto Vicisitudes del método de investigación en la Historia del pensamiento económico de Cuba. IV Taller Nacional de ideología de la Revolución Cubana.

[2] Ver Guadarrama P y Tussel E: El pensamiento filosófico de Enrique J varona. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.P 174

[3].Enrique J Varona: Declaraciones a El País, agosto 20 de 1930. En Pichardo H: Documentos para la Historia de Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana 1970 T III. P,446
[4] Revista Cubana (La Habana) agosto 1885, Tomo II, P.183
[5] Pedro Pablo Rodríguez: La ideología económica de Enrique J. Varona. En Enrique J. Varona: política y sociedad. Editorial Ciencias Sociales, P. 111
[6] Ver Guadarrama P y Tussel E: El pensamiento filosófico de Enrique J varona. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.P 134

[7] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 192

[8] Idem
[9] Ver Pedro Pablo Rodríguez: La ideología económica de Enrique J. Varona. En Enrique J. Varona: política y sociedad. Editorial Ciencias Sociales. P 127
[10] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 194


[11] Ver Varona E. J. El imperialismo yankee en Cuba. En Reportero Americano, San José de Costa Rica, 30 de enero 1922 N° 26 Tomo III, P 309
[12] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 192

[13]Idem. P196
[14] Idem. P197

[15] Idem. P 197

[16] Idem. P 199
[17]
[18] Idem. P 199

[19] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 200


[20] Varona Enrique J. ¿Abriremos los ojos? En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 202

[21] Idem P, 202
[22] Ver Varona Enrique J. ¿Abriremos los ojos? En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 202

[23] Varona E.J: El imperialismo a la luz de la sociología. En Miranda O y Monal Isabel: Pensamiento cubano del Siglo XIX, Editorial Ciencias Sociales. Tomo II La Habana 2002 P. 201


[24] Ver Varona E. J. “El talón de Aquiles” En Artículos. Compilador Aurelio Sánchez Arango. Publicación del MINED, Dirección de Cultura. La Habana, 1951.P 248 -252
[25] Ver Roa Raúl: Retorno a la alborada P 777
[26] Varona E. J. “El imperialismo yankee en Cuba. En Reportero Americano, San José de Costa Rica, 30 de enero 1922 N° 26 Tomo III, P 309

“Sobre la definición de los valores de la cultura económica y los modos de actuación”

“Sobre la definición de los valores de la cultura económica y los modos de actuación”

Dra. C. Olga Rosa Cabrera Elejalde.
Profesora Auxiliar del ISPEJV.

No son pocas las definiciones de valores que pueden encontrarse en la bibliografía especializada. Son también bastantes las investigaciones sobre el tema desde diferentes ciencias. Sin embargo, no es muy común encontrar bibliografía sobre los valores relacionados con la cultura económica.

Sin pretender ofrecer conclusiones definitivas, el presente trabajo propone una aproximación para definir los valores de la cultura económica y los modos de actuación correspondientes para lograr el buen desempeño económico de la sociedad cubana actual.

Al definir la cultura económica socialista, la autora Olga Rosa Cabrera, considera que se expresa en “la creación y conservación de los valores materiales en estrecha relación con los valores ético – económicos y espirituales en general.[1]

Esta determinación parte de establecer relaciones entre economía, ideología, educación y cultura desde posiciones dialéctico – materialistas, donde la cultura como determinación más amplia y síntesis depurada de todo lo producido por la humanidad es apropiada por los individuos mediante la educación, la cual tiene un profundo carácter ideológico que pasa por la formación de valores que están determinados por las condiciones socioeconómicas de una sociedad concreta, estrechándose los vínculos entre economía y educación, la cual cumple funciones económicas (prepara la fuerza de trabajo), culturales (contribuye a la apropiación, producción, reconstrucción, transformación, enriquecimiento y transmisión de la cultura) y política (asegura los intereses de la clase dominante).

Estos argumentos encontraron su fundamentación en la Ideología de la Revolución Cubana, donde las ideas económicas, políticas y éticas se articulan en una unidad dialéctica; donde la educación actúa como mediador para lograr el desarrollo y transformación del ser humano y la sociedad.[2]

Los anteriores fundamentos constituyen la esencia del vínculo entre cultura económica y valores.
Según el Programa Director de Valores del CC del PCC, los valores son determinaciones espirituales que designan la significación positiva de las cosas, hechos, fenómenos, relaciones y sujetos, para un individuo, un grupo o clase social, o la sociedad en su conjunto; están determinados por las relaciones sociales predominantes. Ellos son componentes esenciales de la ideología, expresión de la cultura y la historia de una sociedad en una época determinada, y de los intereses, puntos de vista, necesidades y contradicciones de los diferentes sujetos. Se forman en el proceso de interacción entre los hombres y el objeto de su actividad, en la producción y reproducción de su vida material y espiritual. Se convierten en formaciones internas del sujeto, condicionados por el desarrollo y la experiencia histórico - social e individual y por los factores de influencia educativa.[3]
Es incuestionable la amplitud de esta definición, así como su gran valor teórico – metodológico para poder llegar a la comprensión de la definición de los valores de la cultura económica.

¿Si como plantea la definición anterior los valores son determinaciones espirituales, podrá hablarse de los valores de la cultura económica tanto en su designación material (económica) como espiritual? Considerando de forma mecánica y lineal que el proceso de producción de bienes materiales y servicios es un proceso objetivo no se alcanza a ver la relación entre lo económico y los valores. Sin embargo, si se tiene en cuenta que ese proceso objetivo está mediado por la subjetividad humana, se abre una luz en el entendimiento de la cuestión.

Los hombres y mujeres producen y reproducen las condiciones materiales de su existencia independientemente de su voluntad en correspondencia con determinadas condiciones históricas y concretas, pero al ser productores conscientes; al mismo tiempo que reproducen la vida material, producen ideas, representaciones, puntos de vista, estados de ánimo, emiten opiniones, tienen valores, su propia psicología, necesidades que satisfacer, aspiraciones, deberes y responsabilidades que cumplir para con la familia, la sociedad y con ellos mismos, en la práctica los factores objetivos y subjetivos no se pueden desligar.

El proceso de producción es el medio fundamental para la realización de las aspiraciones humanas, para la satisfacción de sus necesidades mediante la retribución del mismo. Esto hace que virtualmente los individuos se comporten como agentes económicos, la base de este comportamiento está en las preocupaciones económicas por la existencia, sobre vivencia, o por el mantenimiento de un determinado nivel de vida o status social, pero realmente los individuos son actores sociales, debido a su propia naturaleza y esencia social. Esto hace que al mismo tiempo que se producen valores materiales, se produzcan significaciones positivas de los hechos, fenómenos, procesos y relaciones que tienen lugar en el proceso de producción, distribución, cambio y consumo de los bienes materiales y servicios producidos.

Ernesto Che Guevara, quien prestó especial atención a la transición socialista desde nuestra condición de país subdesarrollado, aportó desde el punto de vista teórico la síntesis de las relaciones económicas y sus vínculos con las relaciones sociales que se establecen tanto en la producción como fuera de ella, según el Che, junto a la base económica debe construirse en un proceso único, el hombre nuevo, un ser diferente al humus economicus del capitalismo.[4]

Siguiendo la lógica de Guevara, el objetivo estratégico de la transición socialista en Cuba es la formación de un nuevo tipo de relaciones humanas, se trata de que la eficiencia en esta sociedad no puede ser medida simplemente por el monto de valores creados, sino por la medida en que la estructura contribuye a una aproximación a la nueva sociedad, mediante la transformación de los individuos.

Puntualizar que entre lo económico y lo ideológico existe una unidad dialéctica contradictoria, es de vital importancia para comprender que existe un punto donde estos dos procesos se encuentran, en la práctica humana. No es en las relaciones económicas, que se rigen por leyes propias y objetivas, donde se encuentra el límite de las interacciones entre lo económico y lo ideológico, aunque los procesos materiales no formen parte de los procesos ideológicos ellos están indisolublemente ligadas a la conciencia social.

La ideología impulsa o retrasa el desarrollo material de la sociedad, “un punto de vista ideológico reacciona a su vez sobre la base económica y puede modificarla hasta cierto punto.”[5]

Al señalar que la estructura es el resultado de acciones humanas conscientes, el Che[6] ofrece gran valor al papel de la conciencia en la construcción del socialismo.

Para el destacado revolucionario cubano, la conciencia es también comprensión del hecho económico; así los valores de la cultura económica constituyen componentes de la ideología que se expresan en la conciencia económica como forma de la conciencia social que constituye el reflejo más cercano y directo del ser social; es producto de las interacciones de los sujetos sociales en la actividad productiva, tanto desde las prácticas más simples y cotidianas hasta las institucionalidas o no por la clase social que detenta el poder político, de donde surgen puntos de vista, criterios, ideas, teorías, doctrinas e incluso políticas económicas que pueden acelerar o retardar el desarrollo de la base económica, jugando un papel esencial en ello, la educación.[7]

Los valores espirituales relacionados con la cultura económica, constituyen significaciones positivas de los hechos, fenómenos, procesos y relaciones que tienen lugar en el proceso de producción, distribución, cambio y consumo de los bienes materiales y servicios, están condicionados por la experiencia práctica y las condiciones económicas y sociales existentes, como componentes de la ideología económica y expresión de la cultura económica, se forman en el proceso de intercambio en la creación material y espiritual de los individuos, grupos, clases sociales o sociedad en general, mediante influencias educativas que posibilitan su interiorización para asumir modos de actuación conscientes en los procesos relacionados con la vida económica.

La peculiaridad de los valores de la cultura económica radica en su relación directa con la vida material de la sociedad al reflejar de forma inmediata las condiciones económicas de una sociedad histórico – concreta.

Como orientadores y reguladores de la conducta, los valores de la cultura económica socialista constituyen un sistema, donde las relaciones dinámicas que se establecen entre unos y otros expresan su dialéctica, y la existencia de conflictos y dilemas que bajo determinadas condiciones constituyen barreras para el progreso moral por lo que en esta dinámica es importante conformar una jerarquía entre ellos, factor decisivo para la elección moral en correspondencia con el sistema de valores objetivos institucionslizados.
La Revolución en el Poder ha tenido que enfrentar difíciles situaciones complejas desde todos los puntos de vista: económico, político, social e ideológico, todos marcados por el asedio del imperio norteamericano. No caben dudas que la más traumatizante de todas ha sido el período especial en los años 90 del siglo XX, cuyas causas externas estuvieron condicionadas por el derrumbe del campo socialista y la desintegración de la URSS así como el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por EEUU. En lo interno Cuba se encontraba inmersa en el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que fue interrumpido por la crisis económica, quedando pendiente muchos problemas que aún no se han resuelto y que el propio período especial agudizó.

Junto a la crisis económica se experimenta un deterioro en algunos valores que la Revolución venía trabajando de forma sostenida: el trabajo, la laboriosidad, el ahorro, la racionalidad y la eficiencia entre otros son valores que casi se ausentan en algunos miembros de la sociedad, en consecuencia aparecen una serie de comportamientos que no son compatibles con la moral socialista: la indisciplina social y laboral, el desvío de recursos, la apropiación indebida, entre otros que dañan el buen funcionamiento de la economía.

De ahí que a fines del año 2005, el Comandante en Jefe hace un llamado a poner fin a la situación creada, enfatizando nuevamente en la necesidad de desarrollar la cultura económica de la población como una exigencia impostergable de la actual etapa del proceso revolucionario. De este modo, la educación económica se convierte en una de las principales direcciones del Trabajo Político – Ideológico en la actualidad.

Valores espirituales relacionados con la cultura económica.
· Sentimiento de copropietario colectivo.
· Ahorro de recursos económicos y humanos.
· Disciplina laboral y social.
· Responsabilidad social y material.
· Laboriosidad.
· Colectivismo.
· Cooperación.
· Calidad
· Eficiencia económica.
· Racionalidad en el consumo.
· Amor por el trabajo.
· Creatividad y participación social.
· Responsabilidad en y para el trabajo.
· Compromiso con el desarrollo económico y social del país.
· Cumplimiento del deber de contribuir con su trabajo al desarrollo de la sociedad.
· Justicia en el trato a personas en desventajas físicas, económicas y sociales.
· Optimismo, sencillez, ejemplaridad, firmaza en las ideas.





Definición de los valores de la cultura económica y sus modos de actuación
Sentimiento de copropietario colectivo

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor

La propiedad social es el conjunto de relaciones que se establecen entre los individuos de la sociedad socialista con respecto a la apropiación de los medios de producción y servicios fundamentales, caracterizadas por la colaboración. Su objetivo es asegurar el bienestar material y espiritual de los miembros de la sociedad, predominantemente organiza la economía de forma planificada, se distribuyen las riquezas con arreglo al trabajo y bajo el principio de justicia social. Presupone la participación activa del Estado, sobre todo en la esfera social, la preservación del medioambiente, el desarrollo sustentable, el pleno empleo, garantiza la seguridad social, la salud pública, la educación y el deporte.
“La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.”
Marx C. El Capital, t I, pp 669-700.
“La sociedad al adueñarse de todos los medios de producción para emplearlos socialmente y con arreglo a un plan… una organización de la producción en la que, ningún individuo pueda desatenderse de su parte en el trabajo productivo, cargándola sobre otro y en la que el trabajo, de medio de esclavización, en medio de emancipación del hombre,”.
Engels F. Anti Duhring, pp. 358.

“Los obreros y campesinos deben comprender que la tierra y las fábricas son patrimonios suyos y deben cuidarlas como bienes propios”
Lenin V. OC en 54 tomos, Edit Progreso. Moscú. 1986, t. 36, pp 222.

“Debe ser el orgullo colectivo, el orgullo de todos los trabajadores, que deben saber que hoy su centro de trabajo es parte colectiva, es propiedad colectiva de todo el pueblo de Cuba, y es la trinchera donde les ha correspondido luchar por el socialismo, y deben entonces demostrar, las virtudes de ese centro de trabajo para crear más riquezas y más felicidad”.
Guevara E. Discurso Clausura de la Primera Asamblea de Producción de la Gran Habana. 24 – 9 -1961. Escritos y Discurso, t 5.

“Son industrias de la nación en su inmensa mayoría, aunque a veces nos asociamos a empresas extranjeras con beneficio para el país…Son detalles tácticos, lo importante es la estrategia, y la estrategia es ¡Socialismo!; estrategia es control de la economía por la nación, y la riqueza del país es beneficio del pueblo”.
Castro F. Conclusiones en la Asamblea Provincial del PCC de La Habana. 28-11-1996 En www.cuba.w/gobierno/discursos∕


Sentido social de pertenencia que implica la subjetivización de las relaciones económicas objetivas, se manifiesta en los sentimientos de copropietario colectivo de los medios de producción fundamentales y el protagonismo del hombre en su doble condición de trabajador y propietario que se expresa en la responsabilidad ante el trabajo individual y el desarrollo de los conocimientos, habilidades, valores y capacidades humanas como garantía de la apropiación y distribución social, del mantenimiento del poder político y las conquistas sociales.

Modos de actuación
v Participar en la dirección de los procesos macro y macroeconómicos.
v Uso eficaz de los medios de producción y servicios.
v Cuidar la propiedad social socialista.
v Contribuir con su aporte laboral al desarrollo económico social del país.
v Aprovechar de forma óptima el trabajo asociado a nivel de colectivo y a escala social.
v Mantener una actitud activa ante la solución de los problemas económicos de la sociedad.
v Desarrollar el espíritu crítico ante el desvío de recursos, la malversación y las ilegalidades económicas.
v Establecer relaciones de colaboración y ayuda mutua.
v Participar activamente en el control interno y la contabilidad del centro de trabajo.
v Concienciar la misión social de su empresa.
v Desarrollar las capacidades para la cooperación e el trabajo en equipo.
v Adquirir amplios conocimientos para el dominio de técnicas y tecnologías avanzadas.
v Desarrollar su cultura económica y general integral.

Ahorro de recursos económicos y humanos

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor

Parte del ingreso de las personas, instituciones o nación que no se gasta ni en consumo ni en impuestos. Recursos monetarios que se aportan del consumo para ser consumidos en el futro.

“Producir y ahorrar son las bases del desarrollo económico.”
Guevara Ernesto 14 – 6 - 1960
“…La conciencia del ahorro unida a la conciencia de la necesidad de crear excedentes, debe ser la idea central de nuestra tarea”
Guevara Ernesto 27 – 1 – 1962

“Si nosotros no vamos creando en el pueblo esos hábitos del ahorro, esa conciencia del valor que tiene cada cosa, entonces estaremos conspirando contra el bienestar y el porvenir de nosotros mismos”.
Castro Fidel 28 -9-1970

“El ahorro es, desde luego, la fuente más inmediata de recursos que tenemos a mano, de posibilidad de incrementar nuestros ingresos.”
Castro Fidel 28 -12 -1984


El sentido de austeridad y uso racional de los recursos, actuaciones de los individuos en correspondencia con las condiciones y exigencias económicas de la sociedad y los patrones de consumo que la misma establece para un desarrollo sostenible.


Modos de actuación
Consumir de acuerdo a las necesidades reales.
Mantener hábitos de consumo austeros.
Criticar toda manifestación de derroche.
Tener hábitos de consumo que se correspondan con las condiciones económicas de la sociedad y los patrones socialmente establecidos.

Disciplina laboral

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor


“La disciplina debe ser absolutamente dialéctica, disciplina consciente en acatar las decisiones de la mayoría, en seguir detrás de los grandes lineamientos de un gobierno que ha sido apoyado por las masas, en discutir en cada nivel los problemas fundamentales de un taller, de la fábrica o de la empresa, para la producción mejor, el discutir colectivamente siempre, el participar cada vez más en la dirección de la fábrica, en el sentido de tener participación en las decisiones sobre la producción y en vigilar constantemente para que el aparato administrativo cumpla también cada una de las reglas disciplinarias que debemos todos nosotros imponernos profundamente”.
Guevara E: Discurso en homenaje a los trabajadores destacados. 21 de agosto de 1962. Escritos y discursos, t 6.


Sentido de mantenimiento del orden establecido en el trabajo y en la sociedad a partir del cumplimiento de la legislación económica y laboral por los miembros de la sociedad.


Modos de actuación

Cumplir con el horario laboral.
No ausentarse injustificadamente al trabajo.
Respetar a los superiores, compañeros o terceras personas en la entidad o en el desempeño del trabajo.
Ser obediente.
No maltratar de obra o palabras a superiores o compañeros.
Discutir los problemas en el lugar y momento adecuado.
Mantener el secreto estatal, técnico o comercial para seguridad y protección física.
Cuidar los bienes de la entidad.
Evitar la pérdida, sustracción o desvío de recursos y la apropiación mediante engaño, de bienes o valores propiedad del centro de trabajo o personas.
No incurrir en conductas delictivas en el centro de trabajo.
Cumplir con la legislación sobre higiene y protección del trabajo.

Responsabilidad laboral y social

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor



“La medida de la responsabilidad está en lo extenso de la educación: y cuando se sea responsable en todo todavía no se es responsable de haber nacido hombre, y de obrar conforme a lo que aun existe de fiero y de terrible en nuestra naturaleza”
Martí, José. Obras completas Tomo 6, pág. 267

Es el cumplimiento del deber contraído ante sí mismo, el colectivo y la sociedad.


Modos de actuación

· Desarrollar con disciplina, eficiencia, calidad y rigor las tareas asignadas, desde que se asume, hasta el resultado final.
· Asumir la crítica y la autocrítica como poderoso instrumento de autorregulación moral.
· Promover un clima de compromiso, consagración y nivel de respuesta a las tareas asignadas, en un ambiente de colectivismo y sentido de pertenencia.
· Conocer y respetar la legalidad socialista y las normas administrativas establecidas.
· Promover un modo de participación democrática, donde los individuos se sientan implicados en los destinos de la familia, la comunidad, su colectivo estudiantil y laboral, y el país.
· Respetar, defender y fomentar la propiedad social sobre los medios de producción.
· Promover una cultura de desarrollo sostenible.
· Estar permanentemente preocupado y ocupado en su superación cultural.

Laboriosidad

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor

“El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y las manos, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobre la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de sus fuerzas a su propia disciplina.”
Marx Carlos: El Capital, t I, pp 139.

“Para mí los días de trabajo son los verdaderos días de fiesta”
Martí, José. Obras completas Tomo 7, pág. 281

“El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos”.
Martí, José. Obras completas

“El hombre empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado, del trabajo realizado…darle al trabajo esta categoría de deber social y un irlo al desarrollo de la técnica dará condiciones para una mayor libertad”
Guevara E: El socialismo y el hombre en Cuba, pág 16.

“El trabajo no es un castigo, el trabajo es una función honrosa y digna para cada hombre y para cada mujer”.
Castro Ruz F: Ideología, conciencia y trabajo político, pág 140.

“No puede haber una pedagogía verdaderamente revolucionaria si no educa al joven en el trabajo ....”
Castro Ruz F: 29 - 4 - 92. Clausura de la cosecha de la papa en La Habana. En Multimedia: Fidel: Ética y valores humanos

Se expresa en el máximo aprovechamiento de las actividades sociales que se realizan a partir de la conciencia de que el trabajo es la fuente de riqueza, un deber social y la vía para la realización de los objetivos sociales y personales.


Modos de actuación

· Mostrar plena dedicación a la actividad laboral y social que se realiza.
· Poseer capacidad para enfrentar los obstáculos y encontrar soluciones a los problemas presentados en la actividad social que se realiza.
· Cumplir con disciplina, eficiencia y calidad las tareas encomendadas.
· Sentir satisfacción por los resultados de su trabajo.
· Combatir cualquier manifestación de acomodamiento y vagancia.

Cooperación

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor

Conjunto de acciones que se efectúan entre países e instituciones internacionales con el fin de desarrollar programas económicos en las diferentes esferas. Se organiza a través de acuerdos de cooperación entre países y entre países e instituciones. Abarca diferentes ramas, esferas y formas.


“Forma de trabajo de muchos obreros coordinados y reunidos con arreglo a un plan en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos, pero enlazados, que tiende a potenciar la fuerza productiva individual, y crear una fuerza productiva nueva a causa de las relaciones sociales.”
Marx Carlos “El Capital” tomo I Editorial Pueblo y Educación, La Habana 1983 pp.286

“Ni la teoría de los héroes vale en el mundo lo que la de la asosiación”.
Martí J. La Opinión Pública. Montevideo. 1989, t 12, pp 305.


Sentido de organización social basado en un estilo de trabajo de interacción con el colectivo laboral, potenciando las relaciones de colaboración y ayuda mutua para el desarrollo humano individual, colectivo, social e internacional


Calidad en la producción y los servicios

Definición económica
En la Ideología de la Revolución Cubana
Definición teórica del valor

Seguridad o facultad de un producto de funcionar sin fallos durante un tiempo determinado, manteniendo las mismas características técnicas: duración, posibilidades tecnológicas y conveniencia económica, así como los criterios estéticos. Hoy la calidad es un criterio muy importante en la competitividad, por lo que ella es entendida no solo como calidad intrínseca del producto, sino que además comprende aquella parte que es apreciada y requerida por el cliente.

Ernesto Guevara, consideraba la calidad como medida del trabajo político ideológico dirigido a formar un hombre nuevo, como medida de eficiencia y como criterio técnico dirigido a evaluar los resultados de la producción social. Desde el punto de vista ético decía: “la calidad es el respeto al pueblo”, para el Ché el rasero de la eficiencia en el proceso de formación de un hombre diferente es que la calidad tenga un significado para la apreciación y evaluación del trabajo como deber social, la satisfacción de trabajar con calidad como medida de autoperfeccionamiento humano, y desde el punto de vista estético, implica las aspiraciones por el buen gusto.
Guevara E: Escritos y discursos, t 6.

“Lo que importa es la calidad humana, la calidad moral, la calidad revolucionaria de los hombres…
es la concepción y lo que importan son los resultados, los frutos.”
Fidel Castro Ruz. 1972 En www.cuba.w/gobierno/discursos∕

Sentido moral de apreciación y evaluación de los resultados del trabajo que se expresa en la satisfacción por la elaboración de un producto o prestación de un servicio con las requeridas propiedades técnicas y cualidades estéticas.

Modos de actuación

v Disposición constante para obtener óptimos resultados en la producción y los servicios.
v Integridad para obrar bien en función de la calidad de la producción o el servicio que se ofrece.
v Talento para lograr que los resultados se correspondan con las exigencias técnicas, tecnológicas y estéticas del producto.

[1] Cabrera Elejalde O. R: La superación Professional para la apropiación de la cultura económica por los docentes de la Facultad de Formación de Profesores para la Enseñanza Media Superior. Tesis Doctoral. ISPEJV. Ciudad de La Habana. 2006. P, 34.
[2] Ver Cabrera Elejalde O. R: Ética y Economía: breve visión histórica. En Tabloide Universidad para Todos. Ética y Sociedad. 2005.
[3] Programa Director de Valores del CC del PCC. Ciudad de La Habana. 2006. En soporte electrónico.
[4] Ver Tablada P: El pensamiento económico de Che Guevara. Edición. Casa de las Américas. La Habana. 1987. P, 82.
[5] Engels F: Carta a Shmidt. 27 de octubre de 1890. En Obras escogidas. Tomo Único. Progreso. Moscú. 1976. P, 372
[6] Guevara E: Apuntes críticos a la Economía Política. Editorial de Ciencias Sociales. La
Habana. 2006. P, 270.
[7] Cabrera Elejalde O. R: La superación Professional para la apropiación de la cultura económica por los docentes de la Facultad de Formación de Profesores para la Enseñanza Media Superior. Tesis Doctoral. ISPEJV. Ciudad de La Habana. 2006. P, 14.